José Antonio Román Ledo
Publicado por Amadeo en 3rd Mayo 2007
El 23 de abril nos dejó Román Ledo. Como una coincidencia surrealista, el Día del Libro nos quedamos sin uno de sus mayores defensores. Paradojas de la vida, que gasta un repertorio de engaños demasiado amplio, dos días antes de la presentación de su nueva obra, se fue al Quimpabán de sus sueños. A la sombra del Moncayo estará; a la vera de Julio Alejandro, para intercambiar secretos de Buñuel por cuentos del Chupina. Nos queda un yogur griego que degustar en la soledad a la que nos aboca la falta de su sonrisa y de su ánimo. O repasar gaseosas de papel, dándoles nueva vigencia. Como decía Luis del Val, José Antonio es un personaje literario. Y como tal, nunca desaparecerá de nuestra memoria. Porque además, era un gran amigo, de ésos que te alegran la tarde con su simple presencia.
Durante el mes de mayo este blog intentará pagar una deuda poco onerosa: la de su recuerdo. Si tienes algo que decirnos de José Antonio Román Ledo, hablarnos de su obra literaria, de lo que quieras, ha llegado tu momento. Por ahora, yo os ofrezco unas perlas de las suyas:
Camioneros: Galeotes del Océano Asfáltico
El sueño es la breve tregua entre tinieblas
Un día te acuestas persona y te despiertas chimpancé
Los malos poetas engendran desamor
Cría ciervos y tendrás percheros
Quien mal anda, peor corre
A puerro flaco, más vinagreta
Cree el cleptómano que todo está a mano
El hombre es un hombre para el lobo
El que venga detrás que no me arree


3rd Mayo 2007 a las 22:37
Con José Antonio Román, se nos va uno de los mejores escritores aragoneses de todos los tiempos. Su dominio del lenguaje, su capacidad de síntesis que se plasmaba en sus espectaculares y ocurrentes cuentos, la imaginación desmesurada destilada con mordaces y brillantes comentarios, el perfecto dominio de los tiempos en el relato… sería interminable su capacidad como escritor. José Antonio tenía cultura -tanto literaria como general-, imaginación y capacidad creativa, como para haber escrito nultitud de nuevas joyas que hubiesen animado y alegrado el “a veces” aburrido y previsible mercado literario. Ha faltado tiempo, ese tiempo que le arrebató esa mezquina enfermedad a la que siempre ha mirado de frente.
Pero José Antonio era una gran persona. Una buena persona. Muy amigo de sus amigos a los que recordaba y quería con mimo -me consta-. Un gran padre, un gran marido, un gran abuelo y un gran, grandísimo escritor, que nunca alardeaba de ello y que siempre intentaba enseñar y animar a todos aquellos que estaban a su lado. Su capacidad cultural, creativa y humana estaba muy por encima de la media; nunca alardeó de ello, nunca intentó dejar a nadie mal aun coincidiendo con auténticos “metrequefes literarios” que se autoproclaman escritores y no saben usar el subjuntivo.
?l sí era ESCRITOR, con mayúsculas. Y LECTOR, con mayúsculas, pues a veces olvidamos que el arte de escribir depende sustantivamente de una cultura lectora arraigada y fuerte.
José Antonio descansa en paz, porque vivió en paz e irradió su sentido común allá por donde pasó. Hablaría interminablemente de él, porque he hablado interminablemente con él y ahora, amén de haber perdido un padre y un amigo al mismo tiempo, me queda el regusto amargo de haberme perdido infinidad de charlas, sonrisas, comentarios literarios e intimidades varias, que el destino ha dallado dolorosamente.
José Ángel.
25th Mayo 2007 a las 18:28
No es verdad que sólo nos acordamos de nuestros seres queridos cuando ya no están entre nosotros.
De mi tío Pepe, tengo siempre muchos recuerdos presentes de distintas etapas de mi vida. Ha significado y mucho. ?l seguro que lo intuía, sólo me pesa no haber tenido una charla reciente al respecto para el agradecimiento más sincero. De todas formas, las palabras nunca lo significan todo. Gestos, miradas y complicidades, sí. Ya de pequeña, las visitas de mis tíos, Pepe y Elena, inundaban de alegría la casa de mi madre, claro, nos contagiábamos todos. Se respiraba un profundo respeto y amor entre ambos, su hermano pequeño del alma -decía- y eso se transmitía. En “Yogur griego” el relato sobre su nieta “Gema” se inicia con una dedicatoria encubierta para mí. No puedo explicar la emoción que siento al percibir a esa niña desde mi recuerdo, que él ha retomado de la memoria más profunda para instalarlo en la felicidad de contarle un cuento a Gema, en su casa del mar. También cuando habla de mi querido y admirado tío Santiago “sembrador de buen aire”, y de los oficios de mi abuelo Isidro, a quién no tuve la suerte de conocer, pues falleció cuando yo era pequeña, intuyo el profundo respeto y amor que todos le tenían, a él y a mi abuela Eulalia.
El día 14 de febrero me envió por correo electrónico la versión íntegra de “Yogur Griego”, me di cuenta de que en él nos decía muchas cosas que no podíamos hablar, él siempre tan caballero, no quería dejar “cuentas pendientes” con nadie. Algunos dicen que es su testamento literario, pero también creo que si lo es, es por el azar, que a veces nos lleva donde no queremos. En ese correo, entre otras cosas, me comunicó lo que se traía entre manos, una novela en la que algunos personajes son sus ascendientes, y pensaba tenerla terminada para marzo. Os lo transcribo literalmente por su interés.
“Ahora me he metido con una novela larga que me rondaba hace tiempo. “Tiempo
perdido en la orilla” arranca en Aragüés del Puerto, recorre gran parte del
Pirineo aragonés y termina en Almudévar. Intenta recobrar una historia real
de la que apenas queda memoria (1916): Un western que protagonizan un
hombre rudo, viudo, y sus cuatro hijos. Parten en un carro con los mínimos
enseres en busca de Eldorado: Les han dicho que en El Grado corre el oro a
raudales. Han comenzado las obras de un inmenso embalse que ocupa a cientos
de trabajadores sedientos. Pretenden abrir una cantina a pie de obra y
salir de la precariedad. La protagonista es Eulalia Ledo (mi madre), su
padre y sus tres hermanos… No te cuento el final. Lo tendré para marzo.”
Hoy no puedo decir más. Pensar siquiera lo que me dijo Marta, su hija: “ya se ha reunido con tu madre, ya están los dos juntos de nuevo”. Un abrazo muy fuerte para Elena, Ana, Marta…
18th Julio 2007 a las 15:35
¿Tiene alguna relacion con el escritor peruano Jose Antonio Roman, autor de “Hojas de hierba”, 1904?
Este autor peruano vivio muchom tiempo en España y murio en Barcelona, de ahi le hemos perdido el rastro. Espero puedan ayudarme.
gracias
22nd Julio 2007 a las 21:53
Hola amigo Rubén:
Soy José Ángel Monteagudo, escritor, y yerno de José Antonio.Me temo que no tiene nada que ver. Roman Ledo, que es como acostumbraba a firmar sus libros, proviene de una familia del Pirineo aragonés (Aragües). Nació en Huesca(España) en 1943 y más tarde fijó su residencia en Zaragoza. Román es un apellido-noimbre muy común en algunos lugares de Sudamerica por eso puede darse la coincidencia. Aun con todo, es la primera referencia que escuchaba sobreel autor peruano del que prometo informarme.
Un saludo amigo.
8th Octubre 2007 a las 11:17
Reconozco mi incultura, pero no había oído hablar de José-Antonio Román Ledo hasta este sábado pasado, 6 de Octubre 2007, día en el que acudí como espectadora a una lectura dramatizada que se representó en el salón de actos de la O.N.C.E sito en la C/ Prim de Madrid. Debo decir que asistí un poco obligada por las circunstancias, el Abuelo y Sole eran interpretados por mi esposo y mi hija, Rafael y Raquel Ramos, ambos actores profesionales. Fue una tarde memorable. Pasé uno de los mejores ratos que recuerdo en años. Me reí tanto y tan abiertamente que esta mañana cuando he tenido un rato no he podido por menos de buscar información sobre Román Ledo, genial autor pero hasta ahora desconocido para mí. He encontrado este blog y quiero dejar en él mi pequeña contribución para que sirva de homenaje a su memoria.
Quiero también reseñar el gran trabajo de adaptación e interpretación realizado por Ángel García Suárez, ya que condensar esos textos tan surrealistas en algo entendible por un público en su mayoría profano creo que es digno que ser mencionado.
Un cariñoso saludo para la familia y animo a todos a conocer la obra de Román Ledo.
23rd Octubre 2007 a las 11:05
Para Chuska y demás amigos.
La verdad es que no es incultura hablar y conocer a los autores minoritarios y por ello más desconocidos. La representación del 6 de octubre en el salón de actos de la ONCE (C/ Prim) fue realmente espectacular, divertida, emotiva… y como tú dices memorable.
En determinados actos de la vida nos desenvolvemos como corderos; todos por el mismo camino. Las grandes editoriales nos venden lo que quieren, como quieren, y el merchandising es abrumador. Hay que buscar a esos otros autores -que los hay y muy buenos- que en bambalinas nos muestran espectaculares obras, plumas resueltas con un vocabulario superior a la media “oficial” que promueven las editoriales pudientes, y sobre todo una imaginación, creatividad y nivel literario superlativo. Claro, muchas veces esperan el boca a boca para darse a conocer o divulgar su obra.
José Antonio Román, además, era una persona espectacular. Disfrutar de su obra nos hace, a los que lo disfrutamos, recordar la grandeza de su persona y a los que no tuvieron la suerte de conocerlo, intuirla a través de sus poliédricas obras.
Por cierto, el nivel de todos los actores y director: IMPRESIONANTE. Intuyo que en el teatro pasa algo parecido a la literatura.
Espero, y deseo, que esa obra se represente en muchos más sitios para divulgar los surrealistas textos de Román y las virtudes interpretativas de todos y cada uno de los actores.
Gracias, de corazón, a todos que contribuyeron a que este homenaje fuese una delicia (delicattessen lo llaman) y empujaremos con todas nuestras fuerzas para que se represente en otros lugares.
Un abrazo.
José Ángel Monteagudo
16th Junio 2008 a las 11:38
Querido José Ángel, agradezco de corazón las amables e inmerecidas palabras que se refieren a mí a lo largo de la página. Porque agradezco sobre todo a José Antonio sus prodigiosos escritos, ocultados como bien dices, por el mamotreto del merchandising feroz e ignaro, ávido sólo de ganancias efímeras. Su obra merecería ser escuchada y leída, al menos para intentar paliar tanta insensatez y oscuridad como la que nos asalta desde el campo de lo que llaman cultura. Sus páginas llenas de lucidez y profunda visión ética ayudarían a iluminar tanto escaparate disparatado, tan interesado muestreo de la estupidez y la ignorancia elevadas a la categoría de eventos.
De verdad, si alguien merece respeto y admiración, cariño y gratitud es José Antonio. Yo, desde mi humilde posición de teatrero, me pongo al servicio del esparcimiento de su palabra de todo corazón, porque realmente me entusiasmaron sus textos, surreales pero quizás por ello más cercanos a lo cotidiano, en un mundo tan extraño a veces como el que nos ha tocado.
A Chusca, un fuerte abrazo y un claro agradecimiento y aplauso a Rafa, maravilloso actor y gran amigo, a Raquel, su niña que es ya una gran actriz. Y a los otros actores, Esperanza y Ernesto, que aunque figure Antonio en el programa, los que estábamos allí, sabemos que tuvo que ser sustituído a última hora por Ernesto Arango.
En fin, lo dicho, estoy agradecido a todos los que colaboraron en el proyecto, en especial a quien me puso los textos del Gran Autor José Antonio Román Ledo: Feliciano LLanas, de la Asociación Conde de Aranda que contra viento y marea tratan de paliar el desierto cultural imperante.
Yo también estoy deseando repetir la experiencia por toda la geografía, al menos la aragonesa como paso importante para el resto del mundo.
Quisiera añadir, como un inciso, que lo realmente difícil fue tener que elegir y seleccionar los texto para realizar un espectáculo de hora y media, porque yo hubiera preparado los primeros trece episodios de una serie de televisión.
Un abrazo, Ángel García Suárez.