Asociación Aragonesa de Escritores

Decididamente a la difusión de la lectura y el libro.

“Prosas entreveradas”, de Fernando Aínsa. Por Emilio Quintanilla.

Publicado por Angelica en 28th Enero 2010

prosas_entreveradas1PROSAS ENTREVERADAS
Fernando Aínsa
Ediciones de la Librería Cálamo
Año 2009. 63 págs.

Emilio Quintanilla Buey

Acostumbrados como estamos en los últimos tiempos a una oferta editorial de textos literarios cada vez más voluminosos, densos y contundentes, encontrarnos de pronto con una publicación liviana que nos brinda un ramillete de narraciones ágiles e ingeniosas constituye una bendición. Es como si, en el transcurso de una comilona pantagruélica, entre la pierna de venado y el faisán a la Perigord nos pusieran delante una copa con una mousse fresquita de limón y menta.

Fernando Aínsa, cuya autoridad en el campo de la ficción, la crítica, el ensayo, la docencia o la iniciativa editorial nos viene avalada por numerosas publicaciones internacionalmente reconocidas, y cuyo periplo vital salpicado de travesías y de orillas constituye una apasionante odisea, parece haber querido darse a sí mismo un saludable respiro al recopilar y ofrecernos en este librito, de una forma que se nos antoja hedónica, una serie de piezas narrativas divididas, en función de se extensión, en cortas, breves y brevísimas, para rematar el volumen con unas jugosas sentencias agrupadas bajo el título de Cosas de escritores.

El sentido del humor, la ironía al estilo de Saki o Pitigrilli, están presentes en esta deliciosa selección de textos breves (gran parte de ellos no pasan de media página). El broche final lo constituye una serie de proverbios a modo de greguerías, que terminan con Los diez mandamientos del escritor, que no reproduciremos aquí, pero que merecerían ser clavados en la puerta del templo de las letras, como hiciera Lutero con sus 95 tesis en la iglesia del palacio de Witemberg.

Se disfruta leyendo Prosas entreveradas. Se disfruta y se aprende. Por ejemplo se llega a saber que es posible, desmintiendo a Heráclito, bañarse dos veces en las mismas aguas, aunque las consecuencias puedan ser trágicas. Tiene un especial encanto el relato La domadora de palabras, donde a través de la experiencia de Amanda Berenguer, el autor parece estar relatándonos su propia experiencia, látigo en mano, enfrentado a ese tigre a la vez temible y generoso que viene a ser el lenguaje, que Fernando Aínsa domina con elegancia y soltura.

Un risueño librito que hay que leer, y una acertada iniciativa de la Librería Cálamo que hay que aplaudir.