Estimados socios:
El equipo de coordinación del blog ha creído conveniente volver a instaurar la sección del “Personaje del Mes“. Sin duda es la excusa perfecta para que los socios den a conocer su obra, sus andanzas y sus futuros proyectos.
El autor elegido para inaugurar dicha sección no es otro que Francho Nagore Laín. Escritor, lingüista, profesor universitario y un gran experto en lengua y literatura en aragonés. Un escritor, además, con una larga y fructífera trayectoria a cuestas.
Os animamos a ser los siguientes en ocupar este espacio. Para ello enviad un mensaje al correo de Angélica Morales (que encontraréis en la pestaña de información del blog). ¿A qué esperáis?

Francho Nagore (foto: Vicente Plana)
Semblanza literaria
Comencé a escribir poemas a los quince o dieciséis años, supongo que como todo el mundo, en esos años en que las ansias de libertad, la rebeldía naciente y los sentimientos de melancolía eran los ingredientes que se mezclaban en un cóctel favorecedor de incipientes iniciativas literarias, y especialmente poéticas.
Los primeros poemas sueltos, probatinas de muy dudosa calidad, los escribí en castellano. Pero muy pronto mi interés por la lengua aragonesa hizo que intentara escribir solo en aragonés. Y no solo la poesía, sino cualquier otra cosa: notas, apuntes, el diario,… Con ese esfuerzo intentaba conseguir dominar la lengua, mejorar el estilo y acostumbrarme a pensar en aragonés. Así que pronto olvidé el castellano como lengua literaria, para dedicarme únicamente al aragonés a partir de los 18 o 19 años. Como anécdota, puedo decir que hubo un pequeño y circunstancial paréntesis algunos años después, en una época en que estaba realizando el servicio militar: se convocó un premio literario y otro de pintura para el personal del cuartel, que competía con el de otros cuarteles. Como es lógico, los mandos querían que hubiera mucha participación y para fomentarla ofrencieron permisos (creo recordar que de una semana ) a aquellos que se animaran a participar. Yo participé tanto en el concurso de pintura como en el literario, naturalmente en castellano, lo que me sirvió para disfrutar de sendos permisos.
Yo no tengo el aragonés como lengua materna, pero puedo decir que he oído el aragonés desde niño y que algunas palabras aragonesas la he empleado desde pequeño. Había oído hablar en aragonés cheso algunas veces, entre los 10 y los 17 años de edad, cuando hacíamos alguna escapada a Ziresa (oficialmente Siresa) y a Echo (oficialmente Hecho) con ocasión de los campamentos veraniegos en Oza, a donde íbamos todos los años con el colegio de los Jesuitas. Por otra parte, siendo mi madre de Zaragoza y mi padre de Pamplona, en mi casa se empleaban habitualmente algunas palabras que resultaban raras hablando en castellano en Guipúzcoa, donde vivíamos. Así, por ejemplo, era normal en mi casa emplear palabras aragonesas como jadico, pozal, fiemo, encorrer, sunsir y otras de ese estilo. Y a mi se me escapaban. Más de una vez algún interlocutor me preguntó qué quería decir cuando las empleaba. Empecé a caer en la cuenta de que yo no hablaba como los demás: empleaba un castellano muy particular, trufado de aragonesismos.
No solo de mi madre, sino también de mi abuela materna, aprendí palabras aragonesas, sobre todo en algunos veranos que pasé con ella en la torre de Garrapinillos. Fue ella la que me comentó que antes era usual que bajaran del Alto Aragón dalladores (así me lo dijo) a trabajar en pueblos de la ribera del Ebro en la época de la cosecha, a principios del verano. Y también a Garrapinillos bajaban, en especial antes de la guerra. Y esos dalladores eran los que más palabras aragonesas empleaban. Incluso algunos hablaban de tal manera que era difícil entenderlos, porque eran muy cerrados. Aquello yo lo relacioné con las pocas conversaciones que había oído en aragonés en Echo. Y también con las que pocos años después escuchaba a menudo en el valle de Gistau (Chistau), pues a finales de los años 60 y comienzos de los 70 solíamos pasar todos los veranos unos días en Plan. Eso hizo que conociera el aragonés del valle de Chistau, el chistabín, y tamién el aragonés de zonas próximas, como el belsetán (de Bielsa).
Así, pues, iba viendo de forma evidente que la densidad de vocabulario aragonés era mayor en el Alto Aragón. Pero no solo eso: además del vocabulario, parecía que había unos rasgos gramaticales propios, porque no eran explicables si no ciertas conjugaciones de verbos, ciertas partículas, ciertos determinantes. y giros específicos. Mi interés por todo esto fue creciendo y me llevó a consultar bibliografía.
En 1968 comencé a estudiar Filosofía y Letras en Mundáiz (San Sebastián), en lo que luego sería el Campus de la Universidad de Deusto en la capital donostiarra. De 1969, entonces yo tenía dieciocho años, datan mis primeros ensayos de poemas en aragonés, como “Canta d’agüerro” o “Pineta”, que luego se publicaron en Sospiros de l’aire (1971), primerísimo y prematuro libro.
Por medio de algunos libros empecé a conocer la obra de algunos escritores en aragonés cheso, especialemente Domingo Miral y Veremundo Méndez. Por medio de otros libros conocí estudios lingüísticos realizados por ingleses, como Elcock, o alemanes, como Kuhn, Krüger, Wilmes, Rohlfs, y me di cuenta de que el aragonés cheso no era una modalidad lingüística aislada, sino que en todo el Pirineo aragonés y en el Prepirineo y en los Somontanos, llegando hasta, hasta las Cinco Villas altas, la Violada y la estribaciones de los Monegros, se conservaban formas modernas de hablar el aragonés que, más o menos castellanizadas o más o menos puras, se podían considerar continuadoras del aragonés medieval.
Ese fue otro descubrimiento: el aragonés medieval escrito en los siglos XIII, XIV y XV. Pude darme cuenta de que en aragonés se habían escrito a lo largo de la Edad Media importantes tratados jurídicos, crónicas históricas y multitud de documentos notariales, así como traducciones del griego y de otras lenguas. Con el tiempo llegaría a hacer mi tesis doctoral sobre la versión aragonesa de la Crónica de San Juan de la Peña, una de las más importantes Crónicas de los Reyes de la Corona de Aragón, escrita por Pedro IV el Ceremonioso con la ayuda de unos cuantos colaboradores en la segunda mitad del siglo XIV.
A partir de aquí me pregunté qué es lo que había ocurrido para que una lengua culta, escrita por reyes, notarios, juristas e historiadores, se hubiera convertido con el paso de los siglos en formas habladas de tipo familiar consideradas generalmente por la gente como vulgares o poco elegantes y además constreñidas a los territorios del tercio septentrional de Aragón.
Todo mi empeño se encaminó, a partir de entonces, a restituir esa dignidad perdida al aragonés. Y consideré que la mejor manera de hacerlo era escribiendo en esa lengua despreciada por una gran parte de los aragoneses (a veces por ignorancia, a veces por prejuicios). Hoy sigo creyendo que es la mejor manera de dignificarla. Pero no solamente eso: cultivar literariamente la lengua aragonesa es la única manera de enriquecerla, de dotarla de mayores posibilidades de expresión, de sistematizarla y normativizarla desde el punto de vista gramatical. Es decir: de dotarla de una potencialidad para comunicar y para expresar cualquier cosa, por compleja que sea. Y solo de esa manera es posible hacerla útil. Y por lo tanto conservarla: utilizándola. Lo que se utiliza es útil: y si no lo es suficientemente, llegará a serlo por medio de la propia utilización.
En 1972 me trasladé a la Universidad de Zaragoza, donde en 1973 terminé mis estudios en la rama de Filología Románica (sección Hispánica) y en 1975 leí mi tesis de Licenciatura sobre el aragonés de Panticosa (Valle de Tena). En estos años me había formado en Filología pero también había tenido oportunidad de conocer algunas variedades de aragonés: desde al ansotano hasta el benasqués, pasando por el bajorribagorzano, el somontanero o el ayerbense. Y sobre todo el aragonés tensino, que donde se conservaba mejor era en Panticosa (Pandicosa), igual que hoy. Todo eso me aportó una base mucho más sólida de la que tenía hasta entonces y me permitió escribir un libro como Cutiano agüerro (‘Constante otoño’, 1977), quizá el más logrado como conjunto unitario de poemas.
Fue también a mitad de los años setenta cuando el diario El Noticiero de Zaragoza me ofreció publicar una sección semanal con un curso de lengua aragonesa. En esos capítulos, convenientemente repasados y completados, está la base de la Gramática de la lengua aragonesa (1977), que tendría varias ediciones hasta la quinta (de 1989), última por ahora, totalmente renovada, que ponía los cimientos para la codificación y normativización de la lengua aragonesa como idioma moderno y unitario (si bien con una concepción diasistemática, es decir, de sistema de sistemas).
Mi tercer libro de poesía, Purnas en a zenisa (‘Chispas en la ceniza’, 1984), es el más combativo y, aunque profundiza en aspectos ya desarrollados en Cutiano agüerro, como es el paso del tiempo y la renovación de la vida que surge de la muerte del otoño, introduce nuevas metáforas continuadas sobre el fuego, la purificación y la catarsis que supone, pero también la relación entre lenguas de fuego y lenguas habladas, y la fuerza y energía que pueden desarrollar las pocas chispas que guarda el rescoldo o que se esconden entre las cenizas.
Entre 1988 y 1991 me dediqué de lleno a destripar, estudiar y analizar el texto de la versión aragonesa de la Crónica de San Juan de la Peña o Coronicas de los senyores reyes d’Aragon (s. XIV), sobre el que realicé la tesis doctoral, que leí en Vitoria (Universidad de País Vasco, Facultad de Filología y Geografía) en enero de 1992, Esto me permitió profundizar a conciencia el estudio del aragonés medieval, que es necesario conocer bien, además del aragonés moderno (en sus diversas variedades dialectales), para tener una visión panóramica completa, de conjunto, de la lengua aragonesa. Como consecuencia de la tesis doctoral nació el libro El aragonés del siglo XIV según el texto de la Crónica de San Juan de la Peña (2003), que con sus 655 páginas es sin duda la obra mía de mayor empeño y envergadura.
Mi cuarto libro de poesía, Baxo a molsa (‘Bajo el musgo’, 1999) es el más reposado, también el más maduro. Y creo que el más perfecto en cuanto a lengua, pues el aragonés literario común que en él se emplea está ya muy alquitarado, como consecuencia de las experiencias literarias previas y de los conocimientos que me han ido proporcionando los estudios sobre diversos aspectos (variedades dialectales modernas, aragonés medieval, escritores locales, textos del siglo XIX, léxico, literatura de tradición oral, gramática, etc.).
No solo he publicado poesía en aragonés: también algunas narraciones. Pueden verse, por ejemplo, “Mareya baxa” (en Nuei de tiedas, 1999), o “Pedregada en o tozal” (en Branquil d’a Cerdanya. Relatos del Pirineo, 2007). E incluso ensayo. No ensayo literario, sino ensayo en el sentido de prosa científica. Es el caso de Os territorios lingüisticos en Aragón (2001), libro que trata de cuestiones de geografía lingüística y de sociolingüística, y que por cierto me parece muy de actualidad y muy recomendable en estos tiempos en que tanto se habla de la Ley de Lenguas de Aragón y tan poco se hace de verdad al respecto.
Hace ya unos dieciocho años (¡Dios, cómo pasa el tiempo!) publiqué en la revista Fuellas (número 76 , de marzo-abril de 1990, pp. 16-17) un largo párrafo de dos páginas (no hay ningún punto hasta el punto final) en el que explicaba por qué escribo en aragonés. Aquello que decía entonces en aragonés sigue siendo perfectamente válido, así que destacaré algunas de las ideas principales –solo algunas–, traduciéndolas al castellano.
La primera afirmación que hacía era: porque me gusta, porque me da la gana, porque ya hay mucha gente que escribe en otras lenguas. La segunda idea era: porque escribiendo en aragonés se apuntala la casa que desde hace años se está hundiendo. Y otras ideas, que salían a borbotones, una tras otra, eran, por ejemplo: porque escribiendo en aragonés podemos decir cosas que no se pueden decir en otros idiomas, porque el aragonés se lo debemos traspasar a nuestros hijos, no solamente vivo, sino enriquecido y mejorado; porque escribiendo en aragonés contribuimos a hacer de esta nuestra lengua una herramienta mejor y más perfecta; porque escribir en aragonés es crear doblemente: literariamente, pero también lingüísticamente, porque no tienes más remedio que hacer al mismo tiempo una labor de restauración, de recreación, crontribuyendo, con otros escritores al perfeccionamiento de esa lengua literaria escrita, de tipo general, interdialectal y culta. Porque es como si te adentraras en una selva en la que tienes que ir buscando los escasos caminos y construyendo nuevas veredas, haciendo camino mientras caminas. Y eso no es fácil, pero sí muy hermoso.
La escritura, y en particular la escritura poética, es para mí una forma específica de conocimiento, en la que tienen mucho que ver la intuición, los sentimientos y la belleza, que permite captar cosas que no se pueden explicar por medio del conocimiento científico o filosófico. Bueno, pues a través de la escritura en aragonés también se puede llegar al conocimiento, y se puede tender hacia la perfección, y se puede intentar captar lo efímero, e incluso tratar de llegar a escribir lo inefable.
Por otro lado, escribir en aragonés es un arriesgado oficio en el que vas, escaso de mapas, por desfiladeros peligrosos, cercano siempre a la muerte que acecha tras aludes y desprendimientos. Muchos han dicho ya que el aragonés agoniza, que se está extiguiendo. La muerte acecha tras cualquier esquina. Pero lo hermoso, y lo emocionante, es sobreponerse a eso y seguir hacia delante, empujando todos juntos y cuantos más mejor, porque es imposible –impensable– detenerse, porque quien se detiene empieza a morir. Por eso, porque si escribimos en aragonés, y cada vez lo hace más gente, y cada día lo hace mejor –porque precisamente escribiendo se va perfeccionando la lengua–, más fuerte será el presente y por tanto el futuro. No hay mejor, ni mayor, reivindicación del aragonés que hablarlo y escribirlo en todos los momentos (ni tampoco mejor demostración de su vida plena).
Por todo esto, y por muchas otras cosas (remito al artículo en aragonés citado, donde pueden verse algunas ideas más) escribo. Y escribo poesía. Y escribo en aragonés. Por si no ha quedado claro, diré para terminar que para mí escribir es sinónimo de escribir en aragonés. Y es inseparable de vivir, porque las vivencias conforman la literatura al mismo tiempo que las creaciones literarias crean nuevos ámbitos, nuevos territorios, nuevas vidas. Y de su interrelación nace una dinámica imparable, rica y hermosa.
En definitiva, con Seifert, me gustaría recoger en mis versos “toda la belleza del mundo”. Pero quiero hacerlo en aragonés, en un aragonés cada día más perfecto, intentando acoplar la perfección de la lengua a la belleza del mundo que esta expresa.
En ese búsqueda publiqué Sospiros de l’aire en 1971, ¡hace ya tanto tiempo!, Cutiano agüerro en 1977, Purnas en a zenisa en 1984 y Baxo a molsa en 1999. Y escribí otros libros de poesía que hoy, quien sabe por qué, siguen inéditos y no sé si algún día se publicarán. Otros libros están formándose o irán cuajando con los materiales poéticos que de vez en cuando voy garrapateando –menos a menudo de lo que desearía–, y recopilando, poco a poco, pero sin parar del todo. Siento que cada vez dedico menos tiempo a la escritura poética y en cambio me roban cada vez más tiempo el estudio, las clases, la prosa periodística o ensayística, los informes, las correcciones de pruebas,… Bueno, ¡qué le vamos a hacer!
Huesca, 3 de febrero de 2009
Francho Nagore Laín

Monte Zurriola (de: http://ketari.nirudia.com/ )
AS ONDAS TRAYEBAN UN RECOSIRO AZUL
Tu, que beyés capuzar-se
baxo as ondas
os cuerpos chóbens
de os mesaches,
arreguindo á o zielo
ubierto d’o Cantabríco.
Tu, que beyés esbolastriar
sobre as ondas
os cuerpos áchils e fortals
de as mesachas
esbarizando-sen en a escuma
ristolera d’a Zurriola.
Nunca no podrás olbidar
ixa color azul profunda
de as ondas,
ni ixa salobrenca sapia
que traye l’aire
dende o mar en zelo.
Ni milenta caracolas marinas
te trayerán ya más
o sonido fondo
d’o mar puyando sobre a placha
en a tardada grisa
emplita de gabiotas.
Porque o preto azul
cabalgando sobre l’aire
t’encapinó bel día
e dende allora
tu enduras
un furo recosiro.
Uesca, febrero de 2007
Francho Nagore Laín
ENTREVISTA A FRANCHO NAGORE
Por Angélica Morales
– Francho, ¿cómo fue tu incursión en la literatura?
Supongo que todo el mundo escribe algún poema (o seudopoema, o protopoema) a los quince años. No sé si ahora, pero por lo menos antes creo que era bastante habitual. Bueno, pues así empecé yo. Primero en castellano; luego, enseguida, en aragonés, pues surgió un gran interés en mí por la lengua aragonesa. Mis primeros poemas en aragonés están datados en 1969.
– ¿Dónde te encuentras más a gusto: en el ensayo, poesía, relato…?
Sin duda en la poesía: ahí me encuentro como pez en el agua. Es como si me resultara algo natural, espontáneo. Mis vivencias, mis percepciones, incluso a veces mis razonamientos, los relaciono a menudo con la poesía y encuentran fácilmente acomodo en mis poemas. En el ensayo también me siento cómodo, quizá por costumbre, y puede ser que también por contaminación profesional: el ser profesor creo que condiciona en esto bastante.
– Tus autores preferidos. Nómbranos alguno que te haya marcado.
En castellano, Juan Ramón Jiménez, Cernuda, Aleixandre, Neruda. Y Octavio Paz, y Ángel Crespo. En gallego, Celso Emilio Ferreiro. En vasco, Gabriel Aresti. En catalán, Salvador Espriu. En francés, Verlaine, Paul Éluard, Paul Valéry. En portugués, Fernando Pessoa, Eugénio de Andrade, Sophia de Mello. En italiano, Ungaretti. De los aragoneses, Miguel Labordeta.
– ¿Cómo ves el futuro de la literatura en aragonés? ¿Ha aumentado el número de lectores en los últimos años?
El futuro de la literatura en aragonés es complicado, como la propia supervivencia de la lengua. Sin embargo, me atrevería a decir –quizá exagerando un poco– que en los últimos años casi se escribe en aragonés más que se habla. Y por supuesto, en estos momentos, hay muchos lectores de libros en aragonés para el número tan pequeño de hablantes. Esto puede resultar increíble, pero me parece que es así: hay gente que no habla habitualmente en aragonés, pero que compra libros en aragonés, que se supone que lee. Y en cambio, me atrevería a decir que algunos (o bastantes) hablantes tradicionales de aragonés no han leído nunca un libro en aragonés. Los neohablantes practicantes son más bien pocos, pero muy comprometidos, así que suelen leer bastantes de las novedades en aragonés que se van publicando. En resumen, creo que ha aumentado el número de lectores en los últimos años. Tampoco estamos hablando de grandes cifras: si los aragonesohablantes son (contando tanto activos como pasivos) entre 18.000 y 25.000, aproximadamente, los lectores habituales de libros en aragonés deben de estar entre los 3.000 y 5.000, como mucho. La proporción es buena, pero de forma absoluta resulta una cantidad muy reducida.
– Háblanos del mundo editorial aragonés. ¿Se cuida la edición de libros en aragonés?
Hay pocas editoriales que se dediquen a publicar en aragonés. Quizá la única que lo hace de forma prioritaria, y prácticamente exclusiva, es Publicazions d’o Consello d’a Fabla Aragonesa. En los años 80 esta era la editorial que publicaba alrededor del 70 % de los libros en aragonés. El resto, ciertas instituciones o asociaciones como: DGA, REA o IEA. En los años 90 se da una mayor diversificación, pues además de las anteriores publican otras asociaciones y sobre todo surgen algunas editoriales no ligadas a asociaciones que empiezan a publicar en aragonés. Primero fue Gara d’edizions, que publicaba sobre todo traducciones de obras clásicas; más adelante, Xordica editorial, que publicaba obras originales en aragonés. En lo que llevamos de la primera década del siglo XXI vemos que se sigue produciendo diversificación, porque han comenzado a publicar otras asociaciones, algunas entidades locales, etc. Pero se observa un cierto parón en esas editoriales de Zaragoza que he citado, que últimamente se dedican más a publicar estudios sobre el aragonés que obras en aragonés. La media de libros (títulos distintos) publicados anualmente está entre 15 y 20 (solo algunos años se superan los 20 libros). Esto se mantiene así desde finales de los 90, por lo que parece que se ha llegado a una barrera difícil de superar. Las tiradas son pequeñas, de entre 500 y 1000 ejemplares, y generalmente se trata de libros de bolsillo en rústica. Casi siempre se intenta editar evitando al máximo gastos superfluos, lo cual no quiere decir que no se cuiden las ediciones. Pero en general son sencillas. Por supuesto, hay algunas excepciones.
– Con sinceridad, Francho ¿es fácil aprender el aragonés?
Creo que sí. Como todas las lenguas románicas. Cualquiera que parta de una lengua románica y quiera aprender otra, lo tiene bastante fácil (quizá con la excepción del francés, del rumano y del romanche, que son un poco más complicadas). Incluso hay cierta intercomprensión: por ejemplo, entre italiano, occitano, catalán, castellano, asturiano, gallego y portugués. Pues de la misma manera ocurre con el aragonés, que se encuentra entre el castellano, el occitano y el catalán. Para cualquier hablante de estas lenguas es muy fácil acceder al aragonés y vicerversa. De ahí también lo interesante que es conocer bien alguna lengua románica, además de la propia: eso facilita mucho el aprendizaje de otras. Por ejemplo, si además del castellano conoces bien el aragonés, es más fácil aprender catalán, occitano, francés o italiano. Para un aprendizaje elemental del aragonés es suficiente un curso de un año; ahora bien, para una profundización, es necesario un año más. Y por supuesto, esta formación inicial siempre hay que completarla con la práctica, con lecturas, etc. a lo largo de toda la vida. Una lengua no se termina de aprender nunca. Quizá la mayor dificultad para aprender el aragonés es la semejanza con el castellano y los “falsos hermanos”: eso general una excesiva confianza que resulta dañina para el aprendizaje. Otro error bastante habitual es creer –precisamente porque es tan “fácil”– que se puede aprender aragonés sin estudiar y sin practicar. Claro, eso es imposible.
– Y por último, cítanos autores en aragonés que ya sean un clásico y otros que despunten como jóvenes promesas.
En primer lugar hay que mencionar algunos autores en aragonés dialectal, ya fallecidos, pero que suponen la base de la literatura moderna en aragonés. Así, cabe destacar en aragonés cheso como poeta a Veremundo Méndez y como narrador a Chusé Coarasa. En aragonés ribagorzano, a Pablo Recio. Y en aragonés del Somontano, a Pedro Arnal Cavero y a Chuana Coscujuela, ambos narradores. Pero hay autores vivos que ya se pueden considerar como clásicos. Por ejemplo, en aragonés cheso, Rosario Ustáriz; en aragonés chistabín, Nieus Luzía Dueso Lascorz; y en aragonés común, Ánchel Conte, Eduardo Vicente de Vera o Chusé Inazio Nabarro. Entre los más jóvenes yo destacaría en aragonés común a Carlos Diest, Roberto Cortés, Ana Giménez Betrán, Carmina Paraíso. En aragonés ribagorzano, Ana Tena. En aragonés altorribagorzano (benasqués), Carmen Castán. Y en literatura infantil, Zésar Biec Arbués. Pero hay muchos más: estoy seguro de que algunos de los que no he citado nos depararán en pocos años obras importantes.
Muchas gracias, Francho, por tu colaboración y el esfuerzo que has realizado. Esperamos ver pronto tus reseñas y tu obra aquí, en el blog de la AAE..
Francho NAGORE LAÍN
BREVE CURRICULUM
• Nacido en Zaragoza en 1951. Reside en Huesca desde 1977. Casado con Mª Teresa Estabén Laguía, tienen tres hijos (dos chicas y un chico).
• Licenciado en Filología Románica (sección hispánicas) por la Universidad de Zaragoza (1973).
• Doctor en Filología Románica por la Universidad del País Vasco (1992).
• Desde 1988 Profesor Titular de E. U. del Departamento de Lingüística General e Hispánica de la Universidad de Zaragoza, ejerciendo su actividad en el Campus de Huesca: como profesor de “Lengua Española”, primeramente, y luego de “Filología Aragonesa”, “Morfosintaxis del Español” y “Fonética y Fonología Españolas” en la E. U. de Magisterio (desde noviembre de 2001, Facultad de Ciencias Humanas y de la Educación) y como profesor de “Técnicas de comunicación” y “Lenguaje Administrativo” en la E. U. de Estudios Empresariales. Desde 2005 imparte también la asignatura “Lengua y Literatura en Aragón” en la Licenciatura de Humanidades. Desde octubre de 2007 Profesor Titular de Universidad.
• Director Técnico de la Escuela de Turismo de Huesca (1980-1986).
• Director de la Escuela Universitaria de Estudios Empresariales de Huesca desde febrero de 1993 hasta febrero de 1997. Desde 1996 Director de la Revista de Gestión Pública y Privada, que publica ese centro universitario.
• Presidente del Consello d’a Fabla Aragonesa desde 1978 hasta junio de 2004. Director de las revistas en aragonés Fuellas d’informazión d’o Consello d’a Fabla Aragonesa [bimestral, desde1978] y Luenga & fablas [anual, desde 1997]. Desde 2004, responsable de Publicaciones del Consello d’a Fabla Aragonesa. Presidente del Consello Asesor de l’Aragonés desde su constitución el 10 de junio de 2000.
• Vicepresidente de la Association Internationale pour la Défense des Langues et Cultures Menacées (A.I.D.L.C.M.) desde julio de 1997.
• Director desde 1985 hasta febrero de 2005 del Área de Lengua y Literatura del Instituto de Estudios Altoaragoneses (I.E.A.). Miembro del Consejo de Redacción de la revista de filología Alazet, que publica dicho Instituto. Director, en el mismo Instituto, del Proyecto de investigación lexicográfica “Tresoro d’a Luenga Aragonesa”, comenzado en octubre de 1997, para la constitución de una base de datos permanentemente actualizada del léxico del aragonés. Vicedirector del Instituto de Estudios Altoaragoneses desde febrero de 2000 hasta noviembre de 2008. Desde noviembre de 2008 nuevamente Director del Área de Lengua y Literatura del IEA.
• Coordinador de la sección “Lenguas” de la Gran Enciclopedia Aragonesa (dirigida por el Dr. D. Eloy Fernández Clemente, Zaragoza, UNALI, 12 tomos, 1980-1982, más cuatro apéndices, 1983, 1987, 1997 y 2001).
• La tesis doctoral, dirigida por el Dr. D. Ricardo Cierbide, fue defendida en enero de 1992 en la Facultad de Filología de la Universidad del País Vasco, en Vitoria-Gasteiz, con el título de: Contribución al estudio del aragonés usual en la prosa histórico-narrativa del siglo XIV. Estudio lingüístico de la versión aragonesa de la Crónica de San Juan de la Peña.
• Reconocimientos: Diciembre de 2000, Monzón: Reconocimiento-Homenaje de la Feria del Libro Aragonés de Monzón. Julio de 2005, Zaragoza: Medalla de Oro de Santa Isabel, otorgada por la Diputación Provincial de Zaragoza. Noviembre de 2007: Miembro del Comité de Honor del Rolde de Estudios Aragoneses.
Principales publicaciones:
a) Libros de creación literaria (poesía en aragonés):
• Sospiros de l’aire (”Suspiros del aire”), Zaragoza: Cazar, 1971.
• Cutiano agüerro (”Constante otoño”), Luesia: Porvivir Independiente, 1977.
• Purnas en a zenisa (”Chispas en la ceniza”), Huesca: Pucofara, 1984.
• Baxo a molsa (”Bajo el musgo”), Zaragoza: Xordica, 1999.
b) Libros de estudios, ensayo e investigación:
• Gramática de la lengua aragonesa, Zaragoza, ed. Librería General, 1977; 5ª ed., Mira editores, 1989. 347 págs.
• El aragonés de Panticosa. Gramática. Huesca, Instituto de Estudios Altoaragoneses, 1986. 241 págs.
• En colaboración con Ánchel Conte, Chesús Vázquez Obrador y otros: El aragonés: identidad y problemática de una lengua, Zaragoza, ed. Librería General, 1977; 2ª ed., 1979. 166 págs.
• En colaboración con Chesús L. Gimeno: El aragonés hoy. Informe sobre la situación actual de la lengua aragonesa, Huesca, Publicazions d’o Consello d’a Fabla Aragonesa, 1989. 119 págs.
• Autor principal (con la colaboración de los becarios de investigación Antón Eito, Liena Palacios y Pilar Puig) de Fuens lesicograficas de l’aragonés, Huesca, Instituto de Estudios Altoaragoneses, 1998; 63 págs.
• Bibliografía sobre aragonés y catalán, lenguas minoritarias de Aragón. Zaragoza, Consello d’a Chobentú d’Aragón, 1999; 40 págs.
• Coordinador: Endize de bocables de l’aragonés seguntes os repertorios lesicos de l’Alto Aragón. 4 volúmenes. Huesca, Instituto de Estudios Altoaragoneses, 1999; 1912 págs.
• Os territorios lingüisticos en Aragón, Zaragoza, Publicaciones del Rolde de Estudios Aragoneses, 2001; 200 págs.
• El aragonés del siglo XIV según el texto de la Crónica de San Juan de la Peña. Huesca, Instituto de Estudios Altoaragoneses (con la colaboración de la Institución “Fernando el Católico” y Prensas Universitarias de Zaragoza), 2003; 655 págs.
c) Otros estudios de carácter general:
• “Literatura en aragonés en o sieglo XX”, en V Jornadas de Cultura Altoaragonesa, Instituto de Estudios Altoaragoneses, Huesca, 1986, pp. 69-106.
• “Enta una didautica ta l’aragonés”, Fuellas d’informazión d’o Consello d’a Fabla Aragonesa, núm. 66-67 (chulio-otubre 1988), pp. 14-23.
• “Fuentes y metodología para el estudio del aragonés”, en Metodología de la Investigación Científica sobre fuentes aragonesas, núm. 7, Instituto de Ciencias de la Educación, Universidad de Zaragoza, 1992, pp. 35-121.
• “Los occitanismos en aragonés: inventario provisional”, en R. Cierbide y E. Ramos (eds.), Actes du IV Congrès International de l’AIEO (Association Internationale d’Etudes Occitanes) [Vitoria-Gasteiz, 22-28 août 1993], Vitoria-Gasteiz,1994, tomo II, pp. 851-886.
• “Los occitanismos en aragonés”, Alazet, revista de filología, núm. 6 (Huesca, 1994), pp. 119-173.
• “El turismo y la lengua aragonesa”, Revista de Gestión Pública y Privada, 2 (1997), pp. 185-200.
• “Pervivencia y recuperación de la lengua aragonesa a finales del s. XX. Algunos datos y anotaciones”, Estudios Bercianos, núm. 24 (Ponferrada, mayo de 1998), pp. 48-72.
• “La situación sociolingüística del aragonés”, en Un món de llengües. Actes de les V-IX Jornades de Sociolingüística de La Nucía (Marina Baixa), a cura de María Antonia Cano, Josep Martines, Vicent Martines, Alcoi, ed. Marfil, 1998, pp. 197-218.
• “Diversidad lingüística y variedad poética en Aragón”, en A. Pérez Lasheras y A. Saldaña, El desierto sacudido. Actas del curso «Poesía aragonesa contemporánea», Zaragoza, Gobierno de Aragón, 1998, pp. 363-384.
• “O aragonés”, en Fernández Rei, Francisco, y Santamarina Fernández, Antón, Estudios de Sociolingüística Románica. Linguas e variedades minorizadas. Universidade de Santiago de Compostela, 1999, pp. 155-212.
• “La lengua aragonesa y la política lingüística en la Comunidad Autónoma de Aragón (España)”, Boletín de la Universidad Lingüística de Piatigorsk, Centro Norcaucasiano de Estudios Sociolingüísticos (Piatigorsk, Rusia), nº 4 / 2000, pp. 14-20.
• “Bocables aragoneses en A través del Somontano Altoaragonés, de Salvador María de Ayerbe”, en Homenaje a Rafael Andolz, Instituto de Estudios Altoaragoneses, 2000, pp. 527-573.
• “La conjugación verbal compuesta en aragonés medieval”, Alazet, 13 (2001), pp. 65-88.
• “Los Pirineos: un nexo de unión entre el occitano y el aragonés”, Revista de Filología Románica, 18 (2001), pp. 261-296.
• “Notas para una caracterización lingüística del aragonés”, Caplletra, 32 (2002), pp. 13-33.
• “La situation sociolinguistique de l’aragonais”, en H. Boyer et Ch. Lagarde (directeurs), L’Espagne et ses langues. Un modèle écolinguistique? Paris, L’Harmattan, 2002, pp. 169-186.
• “La llengua aragonesa: entre l’extinció i la normativització”, en M. A Pradilla Cardona (coord.), Calidoscopi lingüístic. Un debat entorn de les llengües de l’Estat. Barcelona, Octaedro, 2004, pp. 215-244.
• “La situación legal de las lenguas en Aragón con especial referencia al aragonés”, en Quo Vadis Romania? - Zeitschrift für eine aktuelle Romanistik, núm. 23 (Universität Wien, Institut für Romanistik, 2004), pp. 72-91.
• “Algunas relaciones entre la lengua aragonesa y la lengua vasca”, en Jimeno Aranguren, Roldán, y López-Mugartza Iriarte, Juan Carlos (eds.), Vascuence y romance: Ebro-Garona, un espacio de comunicación, Pamplona, Gobierno de Navarra, Departamento de Educación, Dirección general de Universidades y Política Lingüística, 2004, pp. 279-305.
• “El aragonés y el catalán en Aragón”, en Shoji Bando y Takekazu Asaka (eds.), La diversidad de lenguas en España y Portugal, Tokio, editorial Dougakusha, 2005, pp. 167-181.
• “Peldaños en la normalización del aragonés entre 1974 y 2004: codificación, uso público, estatuto jurídico”, Revista de Gestión Pública y Privada, 10 (2005), pp. 165-197.
• “La política lingüística en la Comunidad Autónoma de Aragón en la década de 1996-2006”, en M. Doppelbauer y P. Cichon (eds.), La España multilingüe. Lenguas y políticas lingüísticas de España. Wien, Praesens Verlag, 2008, pp. 131-167.
• “El proceso modernizador del lenguaje administrativo español: hitos en su historia externa”, Revista de Llengua i Dret, 51 (2009), pp.
d) Ediciones de textos:
• José Gracia, Poemas. Notas de debán por Francho Nagore, Huesca, 1978.
• Cleto Torrodellas, Versos y romances en ribagorzano. Introduzión, estudio, notas y bocabulario por Francho Nagore, Huesca, Publicazions d’o Consello d’a Fabla Aragonesa, 1979; 2ª ed. ampliada, 1988.
• Replega de testos en aragonés dialeutal de o sieglo XX (Materials ta lo estudio de l’aragonés popular moderno). Tomo I: ansotano, ayerbense, belsetán. Zaragoza, Diputación General de Aragón, 1987.
• (junto con Chesús Á. Giménez Arbués): “A pastorada d’Ayerbe. Edizión y estudio”, Luenga & fablas, lum. 2 (1998), pp. 79-117.
• (edición y anotaciones): “Chusé Gracia: primers poemas (1970-72)”, Luenga & fablas, 2 (1998), pp. 119-153.
• (edición y anotaciones): “Chusé Gracia: poemas de 1973”, Luenga & fablas, 3 (1999), pp. 57-82.
• (edición e introdución): Ignacio Almudévar Zamora, Retablo del Alto Aragón en el último cuarto del siglo XX (artículos, charlas y conferencias). Huesca, Instituto de Estudios Altoaraoneses, 2005; 440 págs.
• (recopilación y edición, en colaboración con Óscar Latas): Foratata. Antolochía de testos en aragonés de l’Alto Galligo. Huesca, Publicazions d’o Consello d’a Fabla Aragonesa, 2007; 181 págs.
e) Ediciones de estudios y obras lexicográficas:
• Estudio introducctorio de la edición facsímil del Ensayo de un diccionario aragonés - castellano (1836, 1853), de Mariano Peralta, Zaragoza, ed. Moncayo, 1986.
• Responsable de la edición de: Antonio Martínez Ruiz, Vocabulario básico bilingüe aragonés-castellano y castellano-aragonés, Huesca, Publicazions d’o Consello d’a Fabla Aragonesa, 1997; 740 págs.
• Coeditor (con Juan José Gil Cremades, Coral Seoane Vacas y Guillermo Vicente y Guerrero) de: La Configuración jurídico política del estado liberal en España. Actas del Congreso en conmemoración del segundo centenario del nacimiento de D. Alejandro Oliván (1796-1996). [Huesca, 12-13 de dic. de 1996], Huesca, Escuela Universitaria de Estudios Empresariales (Universidad de Zaragoza), 1997; 370 págs.
• Editor responsable (junto con Francho Rodés y Chesús Vázquez Obrador) de Estudios y Rechiras arredol d’a Luenga Aragonesa y a suya Literatura. Autas d’a I Trobada, Huesca, Instituto de Estudios Altoaragoneses, 1999. 528 págs.
• Editor responsable (junto con Pilar Puig) de Luengas menazatas y nomalizazión. Actes du XVIIIéme Congrés International de l’Association Internationale pour la Défense des Langues et Cultures Menacées (Huesca, julio de 1997), Huesca, Publicazions d’o Consello d’a Fabla Aragonesa, 1999. 181 págs.
• Diccionario Aragonés (anónimo de principios del s. XIX). Edición, introducción y notas de Chesús Bernal y Francho Nagore. Zaragoza, Edizions de l’Astral, 1999. 143 (introducción crítica y trascripción) + 54 (reproducción facsímil) págs.
• Coordinador de: Homenaje a Rafael Andolz. Estudios sobre la cultura popular, la tradición y la lengua en Aragón. Huesca, Instituto de Estudios Altoaragoneses - Instituto Aragonés de Antropología – Consello d’a Fabla Aragonesa, 2000. 688 págs.
• Editor responsable (junto con Francho Rodés y Chesús Vázquez Obrador) de Estudios y Rechiras arredol d’a Luenga Aragonesa y a suya Literatura. Autas d’a II Trobada, Huesca, Instituto de Estudios Altoaragoneses, 2001. 448 págs.
• editor de Agliberto GARCÉS, Fraseología de habla popular aragonesa, Huesca, Publicazions d’o Consello d’a Fabla Aragonesa, 2002. 360 págs.
• Editor responsable de Estudios e Rechiras arredol d’a Luenga Aragonesa e a suya Literatura. Autas d’a III Trobada [Uesca, 2001], Huesca, Instituto de Estudios Altoaragoneses, 2004. 460 págs.
f) Traducciones al aragonés:
• Paul Éluard, Liberté /Libertad / Libertá (ed. en francés / castellano / aragonés), Zaragoza, Publicaciones Porvivir Independiente, 1977.
• “Poemas de o poeta brasileño Ledo Ivo” (introduzión y traduzión de o portugués), Fuellas, núm. 91 (setiembre-otubre 1992), pp. 5-8.
• Ángel Crespo, Triga breu (1949-1995). Introduzión, triga y traduzión en aragonés por Francho Nagore, Huesca, Publicazions d’o Consello d’a Fabla Aragonesa (Colezión “Os fustez”, núm. 1), 1996. 188 págs.
• Ives Gourgaud, “L’aragonés y a clasificazión d’as luengas romanicas”, Luenga & fablas, núm. 1 (1997), pp. 11-17. Traducción del francés al aragonés. Título original: “L’aragonais et la classification des langues romans”. Ives Gourgaud, “Tipoloxía contrastiba d’as luengas d’o dominio ibero-romanico”, Luenga & fablas, núm. 2 (1998), pp. 19-25. Traducción del francés al aragonés. Título original: “Typologie contrastive des langues du domaine ibero-romaine”.
• Eugénio de Andrade, “Diez poemas cuentra ra escureldá”, Luenga & fablas, núm. 1 (1997), pp. 117-121. Traducción del portugués al aragonés. Título original: “Dez poemas contra a obscuridade”.
• Paul Valéry, O fosal marino (Le cimetière marin), Huesca, Publicazions d’o Consello d’a Fabla Aragonesa, 1998. 62 págs. Traducción del francés al aragonés.
• “Dos poemas d’Octavio Paz en luenga aragonesa”, Fuellas, 125 (mayo-chunio 1998), p. 20.
• Bentidós Salmos (traduzión en aragonés). Luenga & fablas, 3 (1999), pp. 77-90.
• “Bernat Dechepare: Kontrapas, Sautrela”. (nota introductoria y traducción del vasco). Luenga & fablas, 5-6 (2001-2002), pp. 157-163.
• “Ye tan curto l’amor e ye tan largo l’olbido”. Zinco poemas de Pablo Neruda (1904-1973). Omenache en o zentenario d’o suyo naximiento. [traducción de castellano al aragonés]. Fuellas, 164 (nobiembre-abiento 2004), pp. 23-25.
• Hèctor B. Moret, In nuce. Antologia poètica. Edició a cura d’Artur Quintana i d’Albert Roig. Traduccions a l’aragonès i al castellà de Francho Nagore. Calaceit, Lo Trull, 2004; 134 págs. Traducción del original en catalán al aragonés y al castellano.
• (nota introductoria y traducción del portugués al aragonés): “In memoriam. Nueu poemas d’Eugénio de Andrade (1923-2005)”, Fuellas, 168-169 (chulio-otubre 2005), pp. 24-26.
• (nota introductoria y traducción del castellano al aragonés): “Doze poemas de J. R. Jiménez. En o zincuanteno cabo d’año d’a suya muerte”, Fuellas, 188 (nobiembre-abiento 2008), pp. 12-14.
Huesca, enero de 2008