Asociación Aragonesa de Escritores

Decididamente a la difusión de la lectura y el libro.

Archivo para 'Reseñas de libros' Categoría

Reseñas de libros por los asociados

“Látex”, de Michel Suñén, por Luis Borrás,

Publicado por Angelica en Diciembre 15th 2009

latex-sunenMiedo
Por Luis Borrás.

Supongo que se trata de eso. Que la lectura produzca algo. Provoque una reacción. Así que debo reconocer que apenas llevaba cincuenta páginas leídas y sentí el deseo de salir a la calle con un magnum del 44 en la mano y pedirle a un par de tipos que me alegraran el día. Convertirme en justiciero y limpiar de basura las calles.
Pero en cuanto me dí cuenta de que mis manos no estaban diseñadas para aplastar pájaros dejé de montarme películas y la realidad me soltó un golpe bajo y profundo. De esos que te dejan doblado y sin respiración. Y entonces sentí miedo. Pánico. Terror. Me dí cuenta de mi completa indefensión. De mi debilidad. Pensé que estamos en campo abierto frente a depredadores despiadados y voraces. Y que si te encuentras frente a uno suplicarás piedad y saldrás huyendo con los pantalones mojados. Y correrás a encerrarte en tu cuarto y levantarás una barricada tras la puerta. Temblando con cualquier ruido en el pasillo.
 “Látex” no es un mero entretenimiento. No es sólo un thriller trepidante. “Látex” es la dolorosa constatación de una amenaza que vive a nuestro lado. Que a diario jugamos a la ruleta de la fortuna sin saberlo. Basta con ver cualquier telediario.
 Siete personajes son suficientes para construir un universo salvaje dentro de un barrio. Un violador, psicópata, sádico y asesino. Mujeres víctimas, mujeres maltratadas. Una niña débil y anoréxica. Un adolescente –único testigo- que se encierra asustado en su habitación. Y el líder de una pandilla de delincuentes menores de edad.
Y como escenario un garaje como el de tu casa; un parque como el de enfrente de tu casa: bloques de pisos y calles de barrio como en el que vives; y todo lo que se esconde detrás de lo que parece de lo más corriente y normal.
“Látex” es un recipiente donde puedes ver flotando el aceite sobre el agua sucia. Por un lado lo visible, lo público. Por otro lo oculto, lo que no vemos, todo de lo que no somos conscientes. “Látex” trata aspectos sociológicos como la anorexia, la violencia machista, las peleas clandestinas, los hikikomori, las pandillas, la cara y cruz de internet, y la violencia en formato noticia que nos asusta durante dos minutos y luego olvidamos. Y por otro trata aspectos humanos. El destino, la mala suerte, el pasado y sus marcas, el miedo, el deseo, la venganza, la injusticia, el placer, la locura, el valor, la amistad y la vida secreta.
Me pasé la novela con la boca abierta. Atraído, asombrado, enganchado, asustado. Tanto como para dar gracias de mi existencia vulgar, pedir con egoísmo que continúe mi buena suerte y sentirme mezquino por eso. “El infortunio es una caca blanda en la suela de una zapatilla: por más que intentas quitarla, sólo sale con cuchillo”
 “Látex” te hará sentirte indefenso. Los monstruos tienen forma humana y pueden cruzarse en tu camino. Sabes que es verdad y darás gracias de que tan sólo sea una novela. Pero, si alguna vez tienes que defenderte y quieres salvarte, nunca dejes las cosas a medias.
Míchel Suñén. “Látex”. Onagro Ediciones. Zaragoza, 2008

Publicado en Actualidad, Reseñas de libros | 1 Comentario »

“Amar en martes”, de Angélica Morales. Por Antonio Castellote

Publicado por Angelica en Noviembre 23rd 2009

Amar en martes.

Certeza, 2009.

por Antonio Castellote.

amar-en-martes1De Piel de lagarta, otro libro de cuentos de Angélica Morales, ya comenté lo que me había impresionado su desparpajo surrealista. Aquellos cuentos obedecían a metáforas verbales, su mundo era el de un ramonismo brillante y femenino. Los cuentos eran coherentes con su estética, que exigía constantes hallazgos poéticos, fugaces bengalas de palabras. No era, ni es, lo más habitual, entre otras razones porque exige un dominio del idioma y un oído demasiado bueno para que pueda sostenerse más allá de los márgenes del poema.

Angélica Morales publica ahora Amar en martes, en la misma colección, Cantela, y otra vez todo el libro responde a una misma estética, pero en este caso es la apuesta estética contraria a la de Piel de lagarta. Digo contraria en un sentido estrictamente metafórico: si en aquel libro las metáforas nacían de las palabras, aquí nacen de las imágenes narradas, que suelen ser descritas sin más ornamento que la intensidad vivísima de su exactitud.

Son dos formas diferentes de acercarse a la literatura. Esta segunda forma, la descripción objetiva de lo imaginado, no la imaginación verbal, me parece incluso más exigente, y por supuesto coherente con el tono general de lo narrado. Es imprescindible que el estilo cree la atmósfera necesaria para vivir lo que se nos cuenta. Es como el estado de ánimo de la historia. En el caso de Amar en martes se trata de una elegía, y los diez cuentos son imágenes distintas de un mismo motivo, sublimado en fábulas, destilado en escenas. Se trata de la pérdida de alguien cercano, de los muchos ángulos en los que pueden reaparecer, en ensoñaciones dulces o en pesadillas desasosegantes, los añicos del espejo roto. Pero la tarea de la ficción es no abordar el asunto en abstracto ni en la primera persona herida que lo lamenta, sino representarlo en cuentos independientes, en añicos con autonomía. Tampoco el dolor se manifiesta siempre con quejidos. A veces es una forma de mirar más cruda, o en la renuncia al cascabeleo de la trama. El narrador acompaña en el sentimiento, pero no se apodera de la ficción.

Quizá por esto sean los cuentos que más me hayan gustado aquellos en los que la nitidez de día nublado es absoluta, la poda consciente, necesaria, y la intensidad provenga de la sencillez con que se enuncian los detalles y en su ritmo intenso, en su frío desasosiego. En este sentido, el relato central y el más largo de todos, ‘Rosas robadas’, es una pieza estupenda. Reconozco que a esas alturas ya había leído todos los cuentos, aparte de por el placer de lo bien contado, de lo bien resuelto, alérgico a cualquier cliché, fijándome en la proporción de piel de lagarta que aún quedaba en algunos de los cuentos, y que era como una alegría secundaria. Aun cuando la autora hila con habilidad los resultados de la trama, como en el cuento Aquella perra, el resultado estalla en un significado que no es solo resultado de la pericia argumental, ciertamente diestra, sino más bien el reflejo del ánima, del dolor valiente que lo impregna todo.

Incluso me atrevería a decir que hay un personaje que con diferentes encarnaciones marca la unidad del libro, la mujer hundida y salvada por sí misma, dentro de sí misma y sus ensoñaciones. La mujer a la que duele la intemperie, y sin embargo unas veces se arroja a ella, otras la padece y otras la silencia para siempre. En este catálogo de fragilidades no podían ensayarse relatos en forma de respuesta sino acaso en forma de pregunta. El realismo descarnado no es cualquier imagen del mismo modo que una buena fotografía no es cualquier parte de la realidad. Angélica Morales nos propone encuadres, situaciones concretas, escenas extirpadas de la continuidad y colocadas en la vitrina de los fenómenos. El ánima que les da vida es ese estilo riguroso, ese brillante ejercicio de constatación, narrado a la velocidad del desconsuelo.

Publicado en Actualidad, Novedades, Reseñas de libros | 1 Comentario »

“Pantaleón y las visitadoras”

Publicado por Cobas en Noviembre 20th 2009

pantaleonPantaleón y las visitadoras
Mario Vargas Llosa

Amadeo Cobas

Esta es la historia del capitán Pantaleón Pantoja, encargado del SVGPFA (Servicio de Visitadoras para Guarniciones, Puestos de Frontera y Afines), fiel servidor del Ejército del Perú. Amarga historia por el poso que deja al final, es posible, mas una historia jalonada de momentos chisporroteantes, alegres, inopinados, que despiertan los sentidos, abren los ojos del lector hasta el pasmo, partiendo de una premisa que no parecería, a priori, que pudiera dar tanto jugo.
Destaca, como en toda su obra, la inigualable pericia que tiene Vargas Llosa para superponer conversaciones que se suceden simultáneamente o en distintos tiempos y lugares, creando no un caos, sino una concatenación de aportaciones de información para conseguir que el lector reciba estos datos de la manera más directa y sencilla. Como añadido, crea unos juegos de palabras muy divertidos, con respuestas que no se corresponden con la pregunta… pero que casan perfectamente, logrando el objetivo hilarante pretendido por el autor. Casi ninguno como él ha conseguido manejar esta técnica literaria con maestría semejante.
Es curioso el enfrentamiento, la batalla que se produce entre la seriedad y rigidez de los formularios y procedimientos militares frente al desahogo que representa la llegada de las “visitadoras”, con una cantidad importante de eufemismos que son utilizados para no tener que nombrar aquello que resulta vergonzante. ¿Un ejemplo? Las revistas pornográficas que debían prestarse a los soldados para que fueran poniéndose a tono antes de entrar a cumplir como hombres con las visitadoras: “a fin de distraer y preparar a los usuarios mientras se hallan esperando turno para entrar al emplazamiento, el jefe del convoy les distribuirá material impreso adecuado de carácter fotográfico y literario”… ¿Carácter literario las revistas pornográficas? Es sencillamente genial
Con Pantaleón y las visitadoras Mario Vargas Llosa despliega un humor de mordacidad cáustica, apoyado en un género epistolar muy simpático, porque combina oficios, informes, partes, órdenes y demás, cursadas por superiores a inferiores, o a la inversa, con un tono de jacaranda enmascarada en ocasiones, por no decir mofa del escritor hacia el hieratismo formal de los militares, tan fieros como nos los pintan normalmente.
Cuando las prostitutas se convierten en “visitadoras” les cambia la vida, se vuelven funcionarias, pasan a ejercer sus servicios en atención al reglamento castrense, hasta les componen un himno. Vaya un extracto
 “Damos besos, abrazos y afines
servir, servir, servir
al Ejército de la Nación…”
Pantaleón Pantoja es tan escrupuloso en el cumplimiento de su deber que, en palabras de un general, “ese idiota ha convertido el servicio de visitadoras en el organismo más eficiente de las Fuerzas Armadas”. ¡Ah, paradoja! Está clara la certeza subyacente en el axioma que dice que en el Ejército lo mejor es no sacar la cabeza, no destacar… o te arriesgas a que te guillotinen.
Y Pantaleón destacó. Y mucho. Aunque dejó a todos perplejos, confusos. Así, uno de los mandos le espeta “todavía no descubro si es usted un pelotudo angelical o un cínico de la gran flauta”. Frase que viene a resumir la esencia de esta más que recomendable novela.

Publicado en Clásicos, Reseñas de libros | Sin Comentarios »

“Los que rugen”

Publicado por Cobas en Noviembre 17th 2009

santos_losquerugen_72pppLos que rugen. Care Santos

Editorial Páginas de Espuma, Madrid

Colección Voces

2009. 168 pps.

 

Rugen los fantasmas

Amadeo Cobas

Care Santos tiene dos ojos enormes que semejan haberlo visto todo. Será por eso que escribe con conocimiento real desde vertientes tan variopintas (si nos atenemos a su amplia producción literaria). Además tiene una sonrisa franca que da credibilidad a su mirar afable y cercanía al cariño que derrocha su conversación. Es una conversadora más que notable, una buscadora infatigable de nuevos argumentos para no caer en la reiteración y siempre innovar, mérito que consigue.

Porque, ¿a alguien se le podría haber ocurrido ponerse en la piel de un fantasma realizando una introspección para tratar de desentrañar, de sacar de los recónditos escondites donde se ocultan, las interioridades de su psique fantasmagórica? A esta escritora sí. Y bajo esta sugerente premisa nos desvela intimidades que pocos conocíamos, ventajas de ser fantasma… y desventajas, que también los fantasmas padecen. ¿Se lo habían planteado?

Imaginación desbordante es la que muestra Care Santos. ¿O tiene información privilegiada?…

Encontramos entre estos “rugidos” un catálogo de sentimientos, cierto deje de abandono en los aludidos (acaso porque la mayoría de ellos se comen las horas del reloj sin que jamás se les haga tarde), un color otoñal muy apropiado, un ritmo melancólico. Pero que nadie se engañe: hay momentos crudos, muy duros en estos relatos, pero hay también refrigerio literario, hasta ligereza y diversión: “una teta siempre será una teta”, opina un fantasma. Otro consigue espantar a los amantes de la protagonista a fuerza de preguntarles impertinencias. Y encontramos relatos deliciosos, que tienen el sabor y la cadencia de una vida, pausada en ocasiones, precipitada en otras, en los que los avatares acuden a los personajes, ya sean personas invisibles, ya sean selectas botellas de vino, como una consecuencia propia del transcurso del tiempo, que si bien es lineal, no siempre es sensato. Como la vida. Está plena de tomas de decisiones acertadas. Más o menos… Porque lo trascendente y lo vano son paralelos, hasta coincidentes: lo importante para el anterior puede carecer de sustancia para el siguiente. Conclusiones tan interesantes alcanzamos leyendo a esta escritora.

Destila el libro sabiduría, profesionalidad a la hora de plantear los relatos. Valga esta muestra. Es la frase inicial de uno de ellos: “Doce años y veintinueve días después de su muerte, el señor H. regresó a su hogar”… No me digan que no es la mejor manera de despertar la expectación del lector. Es que llega a ponerse muy seria: ¿Cómo serán los momentos previos a la muerte? ¿Seremos conscientes de que nos morimos? ¿Seremos felices en ese instante, cabe realizar una hipótesis en este sentido? Les aseguro que sí. Lean y comprobarán que puede existir alivio en un momento tan trágico.

Hay un relato que me gusta especialmente. Pudiera ser debido a que soy igual de rencoroso que la protagonista. ¿O igual de equitativo? Lo descubrirán enseguida si les digo que ejemplifica aquel axioma que atestigua que la venganza se sirve en plato frío…

Quizás ustedes se crean que podrán librarse de estas visitas espectrales, de la molestia de notarse acompañados, allá donde vayan, por una presencia apenas presentida, apenas advertida… Dense por vencidos y háganse a la idea de sufrir y aguantar. No se van a marchar hasta que ellos quieran, porque, como afirma Care Santos, “los seres de la otra vida tienen una paciencia infinita”. Apañado va aquel al que elijan.

Ya me contarán…

 

 

Publicado en Actualidad, Reseñas de libros | Sin Comentarios »

“O Parlamento de Barbenuta”, de Fernando Otal, por Francho Nagore

Publicado por Angelica en Noviembre 12th 2009

O Parlamento de Barbenuta,
de Fernando OTAL

Por Francho NAGORE LAÍN
OTAL OTAL, Fernando, O Parlamento de Barbenuta. Samianigo, Rolde O Caxico / O Limaco Edizions, 2008. ISBN: 978-84-936091-5-3. (93 pl.).

 

barbenuta_peque

(Fernando Otal -a la derecha de la foto- durante la presentación del libro en Barbenuta, el 9 de agosto de 2009)

Seguntes nos esplica en a presentazión (pp. 7-8) Santiago Borra, o libro replega, en trascrizión feita por iste zaguero, os cuentos, chascarrillos e atros testos que Fernando Otal conoxeba. Iste l’iba dizindo ros testos e Santiago Borra los iba trascribindo. Sin muitas pretensions, en primeras, solo con a ideya de que s’alzasen en a memoria, pos a mayor parti d’os testos probienen d’a tradizión.
Tamién fa menzión Santiago Borra d’a dificultá de trascribir as trazas de charrar de Fernando Otal. Pero albierte que caleba fer-lo asinas, con o suyo luengache e esprisions, ta que os testos no perdesen a grazia e a frescura orichinals.
Dimpués d’ista presentazión (que ye l’unico testo en castellano) bi ha unas notas autobiograficas de Fernando Otal que ocupan as pachinas 9-14. Ta o nuestro parixer son de as pachinas más deliziosas d’o libro, porque representan una de as partis más orichinals e, por atro costato, porque manifiestan un estilo dreito y espontanio. Ye una chiqueta istoria d’a suya bida.
Fernando Otal naxió en Barbenuta (Tierra de Biescas) en 1930. En 1964 marchó ta Samianigo á treballar en a zentral. O que se replega en o libro, por o suyo caráuter tradizional, parixe más bien cullita d’ixas 34 añadas que pasó l’autor bibindo e treballando en o lugar suyo, con as abituals relazions con os lugars bizinos.
Os testos son arringleratos en seis trestallos. O primero, “Cuentos y istorias” ye o más estenso: ocupa ras pp. 15-54. Bi ha 27 cuentos. Aquí se puede acobaltar o “Cuento de os cuatro mosicos” (pp. 18-20), una particular bersión de os mosicos de Bremen que dende o primer parrafo s’identifica:
«O burro, o perro, o gato y o gallo, que como ya yeran biellos y les feban estorbo en casa, pensoron matar-los, pero ellos escaporon de casa y formoron una orquesta.»
Pero ascape i beyemos l’aportazión local:
«Esto ocurrió por ixos pueblos de Sobrepuerto; se chuntoron en o Cuello Ainielle. Se’n baxoron enta o lugar, creo que ixe pueblo no les gustó. Arreoron por Felecar, por Lobayo, y cuando iban a llegar ta Barbenuta…»
Iste elemento local se fa presén mesmo en o sosprendén final:
»Estos mosicos se quedaron a bibir en casa Ferrero, o pueblo los queresa mucho, les feban baile todos os domingos, pa Carnaval y p’as fiestas. O burro tocaba a batería, o pero o briolín, o gato o saxofón y o gallo a trompeta.
»Luego cuando ya fízon biellos se murieron y cuentan que ros instrumentos los guardaban en casa o lugar pero que cuando a guerra zebil de 1936 desaparezieron.»
A data cronolochica no fa onra ta establir a epoca en que ocurrieron os feitos, que ye una epoca intemporal, sino ta chustificar que agora no se trobe garra rastro físico d’ista fantastica historia.
Ye muito conoxita l’aneudota de “Llebar-lo ta Pau” (p. 24), pero s’agradexe beyer-lo replegata en o libro.
Bi ha muitos “cuentos en os que se chuga con elementos “escatolochicos” u puercos, como a mierda, os pedos e os pixatos, ta fer risas. Por exemplo, “Os curas”, pp. 21-22; “Nunca azertaba”, pp. 24-25; “O gato chenaro”, p. 28. Atros en os que se fan esplizitos aspeutos secuals, istorias de curas que s’entendeban con a casera u con a muller de beluno (“O cura de ñeque-ñaca”, pp. 26-28).
Tamién i trobamos muitas istorias, u millor sonatas, que basan a suya grazia en os feitos de bel zagal con pocas luzes pero que s’apaña ta no salir perchudicato, como en “O tonto y o listo”, p. 28; “Pa almorzar o zagal”, pp. 29-30; “O tonto Gabín”, pp. 46-47.
Muitos de os cuentos se pueden sentir en atras redoladas d’Aragón, e belunos se son replegatos por escrito en atras modalidaz d’aragonés, por exemplo en cheso, ayerbense, ribagorzano u semontanés. Asinas, por exemplo, “Perdió a chaqueta”, p. 31; “Trayer-me-los bien muertos”, pp. 35-36; etc.
Igualmén i beyemos cuentos que son prauticamén unibersals, u por o menos conoxitos en as tierras de fabla española e en buena parti d’o resto d’o mundo. Asinas, “Una rateta”, pp. 37-38, que ye o cuento d’a rateta presumita.
Belunos de os cuentos se basan en chuegos de parolas una miqueta simplons, como “Aguarrás (Ah, guarras)”, p. 40.
O segundo trestallo, con o tetulo “Istorias”, ocupa ras pachinas 40-54 e se presienta á continazión d’o primero, sin garra deseparazión (solamén se distingue en o endize). En reyalidá ye una parti d’o primer trestallo, “Cuentos y istorias”.
Belunas d’istas “istorias” son narrazions de feitos más u menos reyals, anque amplificatos literariamén e por a memoria –seguntes ba pasando ro tiempo–, ta dar-lis un berniz lechendario. Asinas, “Bandoleros (Cucaracha)”, pp. 40-41; “Maquis en Barbenuta”, pp. 42-43; “Un toro furo”, pp. 52-53.
Atras istorias son más domesticas, más d’andar por casa, e replegan aneudotas que bella begata pasoron, como “Mi agüela”, p. 45; “Pedrón d’Espín”, p. 48; “Trillar con batiaguas”, p. 50; “As farinetas”, p. 53.
Muito intresán ye a pieza “Un ferrero” (p. 51), pos replega un biello charrazo en o que se reproduzen as formas tradizionals ta endicar esistenzia impresonal con o berbo aber, pero como si estasen bozes onomatopeyicas d’os trucazos que fa o ferrero con o mallo gran en a ferrería:
«Y le iziba o chicote a o grande:
– Compren pan, compren pan!
Y ro grande le contestaba:
– No ne b’ha, no ne b’ha!» (p. 51).
O trestallo encapezato por o lema “Tradizión” ye muito más curto (pp. 57-60). Aquí se replegan feitos que, seguntes parixe, estioron beridicos, como “A paré d’Ainielle”, p. 58, u leyendas, como “Reculaba en o túnel”, p. 59 (se refiere á San Bartolomé: si lo quereban baxar ta Biescas se’n tornaba ta Gabín; ye grazioso, porque se suposa que cuan ocurriban ixas cosas yera en a epoca meyebal a allora no bi eba túnel), u costumbres, como “Despedida de nobios”, p. 57.
En o trestallo “Romanzes” (pp. 65-70) solamén bi ha tres piezas. A primera ye o romanze de “A loba parda” (p. 65), que parixe de tradizión castellana, pero con adautazión á l’aragonés. Ya s’eba publicato en as Fuellas,1 e tamién en o libro Tradición oral de Tierra de Biescas (2007), d’Ana Cristina Blasco Arguedas, en do se publian dos bersions diferens d’o mesmo romanze (pp. 138-139), as dos rezitatas por Fernando Otal.
  A segunda, o “Romanze de Marichuana” (p. 66-67), que ye de tradizión popular altoaragonesa, bi ye en una bersión de l’Alto Galligo que tamién se replega en o libro cuaternato (pp. 127-128), en boca de Fernando Otal
E a terzera, o “Romanze a San Chuan d’os Lucars” (p. 68), creyazión feita por Fernando Otal, u siga que no ye en reyalidá de tradizión.
En o trestallo zinqueno, baxo ro tetulo de “Chenero menor” (pp. 71-80) se replegan “adibinetas” (u dobinetas), motes de as casas de Barbenuta y d’Espierre,2 chistes, dichos, e una colezión de “charradas de Fernandón” (Fernando Otal), en do bi ha coplas tradizionals, adautazions e creyazions.
Astí trobamos beluna intresán dende o punto de bista lingüistico, como: «Si quieres cambiar de color / subi-te-ne un día ta Erata, / pues en bez de baxar morena / pué que baxes moratata!» (p. 79), en do beyemos l’achetibo en -ata moratata.
En os dichos creigo que cal acobaltar ixa copla conoxita en muitos lugars altoaragoneses, que diz: «T’acuerdas cuando me dezibas / en o rincón de ro fuego / que me querebas a yo / más que a ra luz de ros tuyos güellos?”» (p. 75).
Una rara pieza, que se califica como “dizenda” (anque a yo más bien me parixe un “charrazo”) ye “A confituría” (p. 74), que se publica tamién en atra bersión tetulata “Mariola y a tranla” (p. 80), con bariazions curiosas: Chuanica / Chusepa; que biene a confituría por o abetal / que biene a confituría pa Betali; ya le feremos un zaralapasticho / ya le feremos un zaralapastiecho. Istas bariazions fan sospeitar que se trata d’un testo biello trasmitito oralmén, e d’astí o suyo intrés.
En o mesmo trestallo bi ha un cabo que leba por tetulo “O panticuto” (p. 76), en do trobamos tres piezas curtas, que tienen intrés lingüistico porque i beyemos en abundanzia partizipios e achetibos en -ato, -ata, como amorzato, arreglatas, etc.
A primera ye: »Has amorzato? Pan y medio, y medio de otro pan; fanega y media de fabas y a leche de bente crapas! Has amorzato? Yo no he amorzato!»
A segunda dize: “As mullers en do mellor están ye en fotografía: porque están bien arreglatas y callatas!»
A terzera tien intrés más que más antropolochico e fa beyer cómo gosan dizir-sen barbaridaz de os lugars bezinos (porque isto, pro que lo dizirban os de Barbenuta, os d’Espierre u os de bel lugar d’o Sobrepuerto, pero no pas os d’os lugars que salen en a copla): »Entre Zillas y Bergua, / Sasa y Basarán, / se comieron un gayato / y dimpués no podeban cagar!». Antiparti, como se puede beyer, tien un umor una miqueta surreyalista.
En o trestallo seiseno, “Canzionero” (pp. 81-84), bi ha solo que dos piezas. Una ye tradizional de l’Alto Aragón e muito intresán: “Quí-qui-riquí”; tien muitas bersions, pero todas empezipian con una pregunta que s’encadena con atras e con as respuestas correspondiens: «Quí-quí-riquí, / Qué fas allí? / Un casetón. / Quién te lo fa? / Os güenos piqueros. / Con qué les pagarás? Con güenos dineros. / D’ónde los sacarás? / A tu te importa poco. / Da-te una güelta alredor / y bes-te-lo a mirar!».
L’atra ye una adautazión d’una famosa canta de murga: »Ya se murió ro burro / que trayeba ro binagre; / ya se’n fue pa siempre / d’este mundo miserable»”.
O libret se completa con o trestallo de “Poesías de Fernandón” (pp. 85-88). En reyalidá, d’autoría de F. Otal solo en ye que a primera, “Cuando se quiere a la tierra”, qu’escomenzipia: »Si quieres que te cuente / toda mi tierra: Barbenuta y Espierre, / Erata y Lopera». L’atra ye una adautazión en aragonés d’o famoso canto de tabierna “Don Facundo”: »Don Facundo se’n fue / por o mundo,… Lo troboron / en una tabierna / borracho perdido,…»
En resumen, ye un libro de testos populars, belunos de tradizión oral, atros adautatos, belatros de creyazión. Encara que muitas de as piezas no sigan de creyazión orichinal, o conchunto tien una organizazión propia, por o que se puede considerar un libro d’autor, pero inspirato en a tradizión que ha ito sedimentando-se, e dimpués porgando-se, en a capeza de Fernando Otal, e que nos ofrexe agora á os letors. A obra tien tamién bellas dosis d’istoria presonal. O resultato ye un frechinache que ye pro apañato de sal, azeite, ezetra, como ta considerar-lo fázil de trusquir.
O libro, escrito en aragonés de l’Alto Galligo, más en concreto de Tierra de Biescas, nos amana ra obra d’un escritor popular, que se suma á ra obra d’atros autors en aragonés d’ixa redolada, como Leonzio Escartín Acín (Aineto, 1912-1980), Felis Gil del Cacho (Tramacastiella de Tena, 1924 - Barcelona, 1986), Regino Berdún (Belarra, 1917-2009), Masimo Palacio (Biescas, 1930), José María Satué (Escartín, 1941), u Ricardo Mur  (Zaragoza, 1962), autors en os que predomina a inspirazión en o popular, a obra de toz os cuals ye amplamén representata, chunto con a d’atros más, en l’antolochía de testos Foratata.3
Francho NAGORE LAÍN

Publicado en Actualidad, Literatura en Aragonés, Reseñas de libros | Sin Comentarios »

“Oruña”, de José Ángel Monteagudo. Por Luis Borrás.

Publicado por Angelica en Noviembre 9th 2009

orunyaA los pies del Moncayo
Por Luis Borrás.

 Reconozco que cuando supe que “Oruña” era un novela “de romanos”, arqueología y siglos antes de Cristo, me dio pereza. Nunca me han gustado las películas péplum ni me han interesado los restos arqueológicos. Soy un niño de ciudad que se crió con las series americanas de televisión de finales de los setenta y mi interés por la antigüedad no llegaba más allá de las almenas del castillo de Loarre. En esos yacimientos que pertenecieron a pueblos y civilizaciones desaparecidas hace miles de años yo sólo veía tapias y teatros ruinosos, piedras por el suelo y columnas que sujetaban aire. Prefería los cromos de la liga de fútbol y Los Ángeles de Charly.
 Pero cuando, en el primer párrafo, la novela me situó ante un amplio ventanal desde el que se divisaba una impresionante panorámica del legendario Moncayo cambié de opinión. Esa montaña y su viento, frío y seco, sí que lo conozco. Y con ese cebo mordí el anzuelo.
 Luego, la habilidad de José Ángel Monteagudo para meterme en la historia hizo el resto. Primero me hizo sentir la curiosidad desde la ventana,  materializando el pasado en un lugar visible y reconocible en el presente, lo invisible escondido entre las laderas de lo conocido, al alcance de la vista desde la terraza de casa, un misterio escondido en un lugar al que se puede llegar andando. Después me lo presentó desde los ojos de una niña, volviendo mi mirada inocente, haciéndome recuperar aquella forma de ver las cosas, aquella edad cuando la imaginación era capaz de transformar nuestra bicicleta en el caballo de un caballero medieval y a una cañapita en una poderosa lanza. “Oruña” pasó de ser una historia que hablaba de ruinas y piedras, pueblos desaparecidos y nombres extraños a convertirse en una historia de batallas y tesoros ocultos. Aventuras, batallas, héroes, guerreros y tesoros. Una oferta imposible de rechazar.
 Y mi imaginación de niño pasó del recuerdo de los romanos de Semana Santa y los dibujos de “Asterix en Hispania” a “Espartaco” y el desafío de los esclavos a Roma, para acabar en la batalla inicial de “Gladiator” y el grito de Libertad de Mel Gibson en“Braveheart”.
 Y así, mezclando fantasía y realidad, pasado y presente, José Ángel Monteagudo me contó la aventura de un poblado celtíbero que es parte de la historia viva de la pequeña villa de Vera de Moncayo. Monteagudo cuenta la historia como un profesor que se enfrenta a una clase de adolescentes apáticos. Hábil y apasionado, mezclando arqueología y epopeya, conquista su interés partiendo de una leyenda oral que habla de un fabuloso tesoro enterrado en el monte dentro de una piel de toro que jamás se ha encontrado. Y de la mano de personajes contemporáneos con los que nos podemos identificar nos llevará caminando con el recuerdo de Bécquer hasta las ruinas de la antigüedad. Y desde allí, sentado en una tapia de piedra ruinosa, levantará con sus palabras los muros y fosos de “Oruña”, y nos contará la historia de un pueblo y un guerrero celtíbero, nos hablará de impuestos, esclavitud y propiedades requisadas, minas y posesión, orgullo y tierra, rebelión y guerra a muerte. Victorias, traiciones, destrucción y derrota.
Y conseguirá los dos propósitos con los que escribió el libro: alentar a la imaginación y alimentar nuestro conocimiento. Oruña sigue allí, a los pies del Moncayo.

 José Ángel Monteagudo. “Oruña”. Libros Certeza. Zaragoza, 2008.

Publicado en Actualidad, Reseñas de libros | Sin Comentarios »

“Órbita”, de Miguel Serrano. Por Luis Borrás.

Publicado por Angelica en Octubre 23rd 2009

orbitaUn sobre azul
Por Luis Borrás.

Perdona Manuel, pero no he leído el prólogo. Me quedé desconcertado con la contraportada. No sé que son la posmodernidad ni el afterpop, así que empecé a leer “Órbita” acomplejado, intimidado, temiendo quedara en evidencia mi ignorancia.
Y el primer relato me planteó algo conocido; un deseo que siempre he pronunciado a solas y en secreto: encontrar el motivo, alguien o algo que justifique nuestra existencia.
El segundo me situó en un escenario que conozco: una Facultad y el hastío que provocan unos estudios aborrecidos. Una vida sin un pretexto para levantarse de la cama que termina  metiendo los dedos en un enchufe por impresionar a una chica.
Pero fue en el tercero cuando realmente lo descubrí. Cuando pisé tierra firme.
Una noche de copas conoces a un tipo que te cuenta historias de una forma distinta. Las historias de siempre. Historias que conoces bien porque has pasado por ellas o porque, alguna madrugada, has soñado con ellas. Tener dieciocho años. Vivir esperando el fin de semana. Abandonar la casa de nuestros padres, independizarse, dejar de estudiar, buscar un trabajo. La teoría de la reencarnación. Una mujer que recibe en su buzón cartas de un admirador secreto. Hacer cálculos con los números de las matrículas de los coches. Escribirle una carta a un escritor famoso. Robar un libro. Estudiar una carrera y abandonarla. Tener una novia y perderla. Ir a casa de tus padres a comer los domingos. Regalarles un contestador. Discutir con ellos. Reencontrarte con tu hermano después de años sin verle. Inventar un juego con un amigo para escapar de la rutina. Fingir, divertirse, hacerte pasar por lo que no eres. Cortázar, Dostoievski, jazz y poesía. Alcohol y disfraces.
Argumentos, nomenclatura, sabores y materiales conocidos. Admiración. Encuentro. Desconcierto. Búsqueda. Escapatorias. Amigos. Borracheras. Amor. Familia.
 Lo que pasa es que mientras nosotros con esos materiales hacemos un vulgar bloque de ladrillos con las ventanas tapiadas, Miguel Serrano hace nueve edificios acristalados con patio interior, sótano, corriente eléctrica, buzón y trastero.
La diferencia está en que nuestras historias con los mismos argumentos no tenían final. Acababan en puntos suspensivos y en vulgares resacas del día después. No aprendíamos nada, no sacábamos ninguna conclusión, no tenían más fruto que carcajadas de corto alcance.
Miguel, sin embargo, con una menestra de verduras cocina la metáfora del amor, con una bofetada corta la travesía, con una carta traza el destino.
Miguel tiene una forma diferente de contar. La suya. Realista. Irónica. Poética. Surrealista. Como jugar a cifras y letras. Número exacto. Palabra de diez letras con cinco consonantes. Y de premio, bajo la puerta, un sobre azul con una declaración: Yo sólo estoy haciendo literatura.
Y ahora, Manuel, leeré el prólogo, y sabré si he acertado con todo o si, como siempre me sucede, de los seis números no he acertado ni uno.

Miguel Serrano Larraz. “Órbita” Editorial Candaya. Barcelona, 2009.

Publicado en Actualidad, Reseñas de libros | 1 Comentario »

“Qurtuba, en el año del Señor”, de Eloi Vila. Por Amadeo Cobas

Publicado por Angelica en Octubre 20th 2009

Qurtuba, en el año del Señor. Eloi Vila
Roca Editorial, Barcelona. 2009. 267 pp.
Traducción de Iolanda Rabascall

El califato cordobés más cerca

Amadeo Cobas

Nos propone Eloi Vila que nos introduzcamos en la Alta Edad Media, tiempos neblinosos, obscuros, plenos de supersticiones, religiosidad obtusa, coacciones y miedos. Bajo esta perspectiva transita un cristiano, perdido en medio de los musulmanes, en Córdoba, muy al sur de su Ripoll natal.
Tiene una virtud subliminal este libro, muy interesante además: dar a conocer las nociones más elementales del mundo islámico de la época, así en los recorridos por su cotidianeidad: sus mercados, la alimentación, costumbres y demás, como, sobre todo, por la curiosidad de Biel, el protagonista, que pregunta qué es o qué significa aquello que desconoce, que es mucho. Es una fórmula para vencer el aislamiento, uno de los mejores métodos para salir del oscurantismo de considerar lo tuyo como lo superior, desdeñando ideas, creencias y formas de vida de otros. Por el mero hecho de ser desconocidos, por pavor ante lo nuevo, no sabemos si por si trae algún influjo maligno o por si resulta más adecuado que lo nuestro. ¿Un ejemplo? En Córdoba este crisqurtubatiano descubre las bondades de lavarse con frecuencia, práctica poco habitual en latitudes más norteñas.
Es un libro de descubrimientos. Como en el mercado, cuando el protagonista se topa con “unos animales con chepa, que deduje que eran lo que denominaban camellos”.
Tiene esta novela mucho de aventura, acaso en exceso cuando el protagonista se enfrenta a manos desnudas con varios árabes armados con dagas y estiletes… y vence. O cuando corre, salta y atrapa a quien sea a lo Jamesbond. Entonces no parece dolerle un tobillo que lleva lesionado… Aventurado es creer en este superhéroe del siglo X, pero bueno, es pecado venal el que comete el autor, concedámosle esta licencia.
Parte la obra de una premisa manida: los logros que se pueden alcanzar por amor. Por salvar a la amada, amenazada por los “malos”, que ponen a prueba al héroe encomendándole una misión que ha de cumplir si no quiere que ella sea ajusticiada… Amor puro es lo que mueve al protagonista. Amor puro… más o menos, porque en Córdoba Biel descubre otra mujer que… bueno, bueno, lean, lean.
Se echa en falta una ligera referencia al viaje de ida desde Ripoll a Córdoba, dado que se representa a priori como un viaje harto complicado en el siglo en que se produce; encima, la cabalgada la lleva a cabo un joven que no había salido de su casa jamás… Aunque está detallado el regreso, y hubiera sido abusivo explicar ambos. Había que elegir, y el autor lo ha hecho.
En conclusión, una trama que se vuelve compleja con el transcurso de las páginas, al cabo de las cuales quedan cerradas las puertas abiertas, atados los cabos… Empero, chirría una pizca la atropellada resolución, con afloramiento final de personajes desconocidos hasta entonces, y que resultan trascendentales.

Juzguen ustedes.

Publicado en Actualidad, Reseñas de libros | Sin Comentarios »

“Memoria surrealista de un artista”, de José Ignacio de Torres-Solanot de Herrera

Publicado por Angelica en Octubre 9th 2009

En defensa del libreto: Memoria surreal de un artista del escritor: José Ignacio de Torres-Solanot de Herrera

memoria-surrealista1Si sois un espíritu fatigado en ansia de reposo, no leais los relatos de José Ignacio Torres-Solanot; su tumulto extraño exasperará vuestras neurosis; en aquel torrente negro como la noche, las estrellas no brillan fraternales, sino como rostros de Menades, vistos en el Antro profundo.

memoria-surrealista José Ignacio Torres-Solanot, como todos los escritores profundos, es un gran incitador; su mérito mayor aun siéndolo enorme, no está en lo que os dice, sino en lo que os sugiere.

Surrealista nato, y de alta escuela, él os entrega a lo Ignoto, abre con mano violenta las puertas del Misterio, y os hace entrar en él; vuestros ojos ávidos, buscan; y, seguís el alma, se os escapa; como una sombra, borrada en la vetusta palidez de un muro, ella también es un Símbolo.

Y, vuestro Sueño, comienza donde el Sueño del Autor acaba; el último, y más alto esfuerzo del Arte, es este sugerimiento de la Belleza Interior, este Don de poner alas en los espíritus, esta facultad, de abrir en lo desconocido: horizontes incitativos al vuelo.

La complicación ilimitada de la óptica espiritual es privilegio exclusivo de aquellos seres raros y fugitivos, que tie nen en su mano, la antorcha del Artista, esa antorcha inseparable, que termina por arder y calcinar, la misma mano que la levanta en la noche. Esa facultad de hacernos sentir lo que no nos han dicho, y no nos dirán jamás, y, hacernos prosternar, ante el Verbo Virgen, que yace en el labio mudo, es la más alta y la característica aptitud de los escritores profundos, de aquellos cuyo pensamiento vive en la nube vertiginosa del Símbolo, cercano a la tormentosa obscuridad del Misterio. Y, José Ignacio Torres-Solanot de Herrera, posee esa aptitud en enormidad.

El pavor que se siente, mirando ese río de tinieblas que es la prosa Hebraica, os asalta, leyendo la prosa de Torres-Solanot, llena de un espiritualismo vehemente; de un ocre deseo de Infinito, es como un Isaías, sin cóleras, coronado de rosas de Israel. Los nardos de sus prosas os embriagan, os sumen ensoñaciones y añoranzas.

La emoción personal, intensa y dolorosa, se oculta bajo la frase altanera, como el rostro de un hidalgo, bajo el embozo de la capa; pero los ojos, los terribles ojos, obsesionantes del espíritu quedan allí, brillando como soles.

Por Eusabio

Publicado en Actualidad, Novedades, Reseñas de libros | Sin Comentarios »

“Esas vidas”, de Alfons Cervera

Publicado por Angelica en Octubre 5th 2009

“Esas Vidas”, de Alfons Cervera

Por Pilar Moros.

Alfons Cervera, un escritor para mí desconocido. Y que descubrí asistiendo a la presentación de su último libro “Esas Vidas”. Fue un encuentro cercano en el que Alfons habló de su madre, de su hermano, de su padre, de cómo en el último año y medio de la vida de su madre se le revelaron más cosas de sí mismo y de sus seres queridos que en todo el tiempo transcurrido de su existencia. De sus sentimientos desnudos y abiertos frente a la enfermedad, de sus recuerdos, de las paradojas que se encontró en el camino que acerca a la muerte y de la muerte misma, de su incomprensión, de su impotencia, de su rebeldía, de sus desasosiegos, de su vacío.

Nos explicó su búsqueda de respuestas en sus libros queridos, de cómo le habían ayudado en esas horas y días de sombras a ser capaz de ver alguna luz que le reconfortara, de entender lo que no conseguía aceptar ni descifrar, ya que eran enigmas insondables.

Las palabras de Alfons Cervera me transmitían su necesidad de expresar lo que sintió en ese último año y medio de vida de su madre, que después de una caída, tuvo miedo a morir y a partir de ese momento dejo de vivir. Su miedo la paralizó y se sentó a esperar su muerte, seguía viva pero estaba muerta para la vida. esas-vidas2

Leer su libro ha sido otro encuentro cercano al mundo de los sentimientos y vivencias de un ser humano a la enfermedad y muerte de su ser querido, pero Alfons además es escritor, tiene la facilidad de la palabra y la escritura para plasmar las más profundas emociones, las suyas en primera persona. Si cada hombre que afronta la enfermedad y la muerte de su ser querido pudiese escribir lo que siente, serían los sentimientos que Alfons expresa en su libro: El dolor: “Estoy cansado. El tiempo del dolor no se acaba nunca. Va y viene, como los recuerdos, pero no se acaba nunca”, la rabia: “Sólo existían ella y su dolor. Lo demás no contaba”, la incomprensión: “La supervivencia convertida en costumbre, sólo eso era su vida. Ella ya no estaba en este lado sino en el tránsito inadmisible hacia lo desconocido”, el odio: “Le decía gritando que la costumbre a la que nos estaba condenando era detestable, que tenía que esforzarse para vivir ella y ayudarnos a mi hermano y a mí a vivir de otra manera”, el miedo: “Ahí está mi madre, sentada en el sillón de la espera en calma, dormida en su penúltima mirada antes del sueño, llena de miedo a morirse aunque ella diga que lo que quiere es precisamente eso, morirse”, la ausencia: “Bajo todas las noches a ver cómo está y no está porque se murió hace unos días. Me sucede con mi padre. Se murió hace mucho y al cabo de los años aún lo busco a veces en alguno de los rincones más apartados de la casa o del recuerdo”, la vida y la muerte: “La vida sigue hasta que llega la muerte. Le preguntaba a mi madre si tenía ganas de vivir y ella contestaba que su vida se había acabado el día en que se cayó por las escaleras. La vida se acaba cuando se acaba y tú no te has muerto. Ella lo negaba: estar así es como estar muerta. Tenía razón. Vivía en lo oscuro. Sin memoria. Sin recuerdos. En su isla, su isla estaba rodeada de miedo. Muerta”.

Son esas contradicciones que una y otra vez merman la fortaleza de uno mismo ante lo inevitable, ante la esperanza y la desesperanza, ante el día que se sabe tiene que llegar pero no se sabe cuando. Que se desea y a la vez se teme.

Al llegar ese día esperado, el vacío de la ausencia se instala en el alma, el hueco al principio es inmenso pero cada persona, de distintas formas y maneras descubre cómo llenar ese silencio, ese abismo de la no existencia. Como en un espejo vemos reflejadas esas vidas, que son las vidas de muchas personas que se encuentran ante su propia muerte y la de sus seres queridos. Dice Alfons en su libro: “Escribimos para saber, no para mostrar lo que sabemos”. Y así, sin ninguna pretensión, su lectura ayuda a comprender lo que se siente, a no asustarnos de lo que sentimos o de lo que podemos llegar a sentir, a acercarnos más a la vida que a la muerte.

Fue por ese azar que descubrí a un escritor extraordinario y un libro que habla desde el sentimiento del alma. Gracias, Alfons por la luz de tus palabras.

Reseña de Pilar Moros

AUTOR: ALFONS CERVERA: (Gestalgar. Valencia), ha publicado las novelas: De vampiros y otros asuntos amorosos; Fragmentos de Abril; Nunca conocí un corazón tan solitario; La ciudad oscura; El domador de leones; Nos veremos en París, seguramente; Els paradisos artificials; La risa del idiota; L´home mort; La sombra del cielo; La lentitud del espía. Del ciclo de la memoria: El color del crepúsculo; Maquis; La noche inmóvil; Aquel invierno. Su obra poética se reúne en Los cuerpos del delito. Y sus artículos periodísticos en los volúmenes La mirada de Karenin y Diario de la Frontera.

“ESAS VIDAS” DE ALFONS CERVERA-(2009).

EDICIONES DE INTERVENCION CULTURAL/MONTESINOS

Publicado en Actualidad, Novedades, Reseñas de libros | Sin Comentarios »