Asociación Aragonesa de Escritores

Decididamente a la difusión de la lectura y el libro.

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LA RISA DE FOREGA, por Emilio Quintanilla Buey

Publicado por Angelica en Octubre 27th 2009

forega2LA RISA DE FOREGA
Por Emilio Quintanilla Buey

Llega a nosotros de improviso, como casi todas las cosas que nos son regaladas. No suele prodigarse, y cuando surge lo hace rasgando el aire y en lugares y situaciones que le son propicios, por ejemplo en una velada de copas con plenilunio o en una larga y plácida sobremesa. Suena rotunda, estrepitosa, incontenible, pero manteniendo un ritmo y una cadencia que le confieren una peculiar estructura armónica. Entre un ¡Ja! y otro ¡Ja! se produce un espacio suspensivo, una pausa ritual en la que el silencio parece vibrar en el ambiente.
¿Nunca la habéis oído? ¡Qué balsámica, refrescante, reparadora es la risa de Forega! ¡Qué himno al optimismo y al buen rollo se esconde en ese estallido gutural! Su efecto en quienes lo escuchamos es similar al que nos produciría una ducha en el infierno, por citar a Luis Alberto de Cuenca.
Es, sobre todo, una risa franca y sincera. Nunca puede ser fingida esa risa torrencial de Manolo Forega, que me trae a la memoria las cataratas de Iguazú, y no porque el salto más espectacular de esas cataratas se llame La garganta del diablo (un hombre que es capaz de reír así tiene que ser por fuerza buena gente), sino por ese germen de arco iris, por ese estruendoso salmo, por esa espuma sonora que tanto las cataratas de Iguazú como la risa de Forega me sugieren.
¡No dejes nunca de reír así, Manolo, por sombríos que vengan los tiempos!

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Personaje del mes: Roberto Malo

Publicado por Angelica en Mayo 15th 2009

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Roberto Malo (el de la derecha de la foto) nace en Zaragoza en 1970.  Es escritor, cuentacuentos y animador sociocultural.

Ha publicado los libros de relatos “MALOS SUEÑOS” (CERTEZA, 2006) y “LA LUZ DEL DIABLO” (MIRA, 2008) y las novelas “MALDITA NOVELA” (MIRA, 2007) y “LA MAREA DEL DESPERTAR” (HEGEMÓN, 2007).
Este mismo mes de mayo se publica su quinto libro (y ya se sabe, no hay quinto malo), la novela-guión “LOS GUIONISTAS” (ECLIPSADOS, 2009).
Tiene asimismo pendiente de publicación el libro infantil ilustrado (escrito en colaboración con Francisco Javier Mateos e ilustrado por David Laguens) “TANGA Y EL GRAN LEOPARDO”.

Roberto Malo es miembro fundador del GRUPO GALEÓN, con el que recorre el mundo mundial desde el año 1993, realizando todo tipo de talleres, animaciones, títeres y cuentacuentos.
Es miembro de la Asociación Aragonesa de Escritores, de la Asociación Aragonesa de Amigos del Libro, de la Asociación Española de Fantasía, Ciencia-ficción y Terror, y de Nocte (Asociación Española de Escritores de Terror).

Tiene un blog, que lo llena de fotos, cuentos y tontadas: http://robertomalo.blogspot.com

ENTREVISTA a Roberto Malo

Por Angélica Morales

¿Cuándo se pone serio Roberto Malo?
Ahora mismo, por ejemplo. Una entrevista hay que tomársela en serio. Si se toma a la ligera, uno puede acabar por responder algo que no tiene nada que ver con lo que le han preguntado e irse por las ramas descaradamente. Espero no hacerlo demasiado.

¿Sobre qué escenario te sientes más cómodo, sobre las tablas o frente a un ordenador?
Me encuentro muy cómodo en los dos escenarios (en los dos llevo ropa cómoda). Disfruto enormemente de mi trabajo como animador-farandulero-titiritero y al mismo tiempo me lo paso en grande escribiendo. Me siento afortunado de poder compaginar ambas facetas.

Actor, escritor, cuentacuentos…, ¿le echas mucho cuento a la vida?
Todos le echamos cuento a la vida. Cuando uno actúa, juega a interpretar otros personajes, y cuando uno escribe, también se mete en la piel de diferentes personalidades. En el fondo, a todos nos gusta vivir otras vidas (y si es de forma inocente y barata, más).

¿Relato o novela?

Como lector y autor, disfruto de los dos por igual. Sin embargo, en este país, como se tiende a menospreciar el relato, me veo en la obligación de tener que justificar la publicación de cada libro de relatos resaltando la importancia del género cuentístico, mientras que con la novela no hace falta. No tienes que empeñarte en justificar su existencia; es como si el ser novelista fuera lo más natural del mundo, la norma a seguir, y el hecho de escribir relatos, un capricho incomprensible para muchos.

El humor es tu bandera, ¿te has convertido en un especialista en arrancar sonrisas?

Lamentablemente, no soy especialista en nada. La vida sólo da para ser un modesto aprendiz (decir esto siempre queda bien, ¿eh?). Pero el humor se acaba colando en mi obra, es cierto, espero que de forma natural. Supongo que el humor aparece en historias tremendas y terribles como contrapunto o para que resulten más fáciles de asimilar.

Busca en tu memoria sensorial y cuéntanos un secreto inconfesable.
Nada, ya no me quedan secretos inconfesables. Ya lo siento, pero los he ido desvelando en sucesivas entrevistas. Bueno, venga…, uno que no he contado todavía: en el año 1990 fui abducido por extraterrestres, y desde entonces no tengo que usar desodorante, pero no me gusta  hablar del tema.

A los autores que cultivan el drama se les suele tener una mayor consideración, ¿significa eso que el humor no se toma en serio en la literatura?
En la literatura, y en cualquier ámbito artístico (me viene a la cabeza el cine, el teatro…), no se valora ni se premia el humor, se le hace de menos. Es triste, pero es así. Sin embargo, en mi concepción personal del Arte Supremo, el humor me resulta imprescindible.

¿Alguna mala crítica te ha hecho llorar?
Por favor, yo no he tenido nunca malas críticas. Todas han sido excelentes, realizadas por bellísimas personas. Sin embargo, no me importaría tener unas cuantas malas críticas. Mejor que se hable de uno, aunque sea mal. Aunque sea fatal, pero que se hable de uno.

Comparte con nosotros tus autores favoritos. Cita un libro que te haya dejado una cicatriz invisible.
Mis autores favoritos son demasiados. Por citar algunos: Fredric Brown, Richard Matheson, Philip K. Dick, Ray Bradbury, Robert Silverberg, Clive Barker, Woody Allen, J. G. Ballard, Chuck Palahniuk, Lewis Carroll… Y un libro: “Universo de locos”, de Fredric Brown.

¿El humor es un proyectil que hiere sensibilidades?

Creo humildemente que se puede hacer humor sobre cualquier tema, siempre que se haga con gracia e ingenio, pero hay temas que pueden molestar según la sensibilidad de cada uno.

Sé valiente, ¿qué valoras de la AAE y de qué carece?
Con sinceridad, lo mejor de toda asociación de escritores es cuando te juntas con ellos para cenar e ir de copas. Y lo peor, en mi caso, es que me he prodigado poco en este tipo de eventos.

Vender o escribir, ¿cuál es la cuestión?
Lo mío es escribir, eso lo tengo muy claro, sin pensar en las posibles ventas. Con que algunas editoriales se atrevan a publicar mis libros, sinceramente me conformo. Si luego se vendieran bien, claro, sería fabuloso, pero eso es algo más complicado… No obstante, que conste que yo hago todo lo posible para que se vendan bien mis libros. Los animo a leer allá donde vaya, me lanzo de cabeza en las ferias sobre los lectores, acudo alegremente a las radios y televisiones para la obligada promoción y me entrego a fondo en las presentaciones. Vamos, que soy un chollo para las editoriales. ¡Que corra la voz!

Presentas nueva criatura coincidiendo con la llegada de la feria del libro. ¿Piensas hacerte un esguince firmando ejemplares?
Mi nueva criatura se llama “Los Guionistas” (Eclipsados, 2009) y es una novela-guión de humor que entusiasmará a todos los amantes del cine y la literatura. Es un lujazo estar en la feria del libro con una obra recién sacada, desde luego, y espero firmar todos los libros que pueda, incluso alguno que no sea mío (ya que estoy…).

Vístete de gurú y léenos tu futuro en el poso de un café colombiano.
El mes pasado ya me vestí de gurú indio en El Atrapamundos, el restaurante donde todos los meses realizo Cenas con Cuento, pero soy muy malo leyendo los posos del café. Prefiero leer libros. En cualquier caso, me gustaría seguir como estoy; viviendo de la animación (que los caminos de la animación son infinitos) y publicando libros de cuando en cuando.

Y ahora un relato inédito de Roberto Malo, para ir abriendo boca:

POR ELLA

1

Me dejé atropellar delante de ella para llamar su atención, pero lamentablemente el autobús me arrastró cincuenta metros por el duro asfalto y la dejó a ella muy atrás. Un anciano que estaba en la acera vino en mi ayuda en su lugar.

2

Al salir del hospital, dos meses después, lo intenté de nuevo. Me tiré del puente por el que ella paseaba, pero en lugar de caer en el agua turbia del río caí encima de una lancha que pasaba por allí y me llevó hasta tres puentes más allá.

3

Al salir del hospital, tres meses después, lo intenté otra vez. Me disparé a la cabeza con una pistola descargada delante de ella mientras caminaba por la calle, pero un policía algo nervioso me disparó sin pensarlo al verme armado (en cuatro ocasiones y con aceptable puntería). Para más inri, se me llevaron los enfermeros sin que ella pudiera decirme ni una palabra.

4

Al salir del hospital, cuatro meses después, lo intenté de nuevo. Me ahorqué de un árbol en el parque por el que ella hacía footing, pero la rama se rompió y yo me rompí las dos piernas. Un gordo que hacía aerobic vino en mi ayuda en vez de ella.

5

Al salir del hospital, cinco semanas después, lo intenté otra vez. Me tomé cincuenta pastillas y un vaso de agua en la cafetería en la que ella bebía un batido de chocolate, pero incomprensiblemente las pastillas no me hicieron ningún efecto. Sin embargo, ocurrió algo más extraño todavía: ella se acercó a mí y me dijo que le sonaba mi cara. También me preguntó si quería conocer su apartamento. Entonces, supongo que por la sorpresa y la emoción, me vino una arcada inoportuna y le vomité encima las cincuenta pastillas pasadas por agua. Más extraño todavía: a pesar de mi afirmación espasmódica, acabamos haciendo el amor en el dormitorio de su apartamento, y además fue una experiencia sublime, el momento más dulce de mi desgraciada vida. Luego (siempre he tenido muy buen ojo para enamorarme) me enteré de que ella tenía el sida. Me enteré, evidentemente, porque me lo pegó. Mi suicidio definitivo, ahora sí, había comenzado.

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Ángel Sobreviela, personaje del mes

Publicado por Angelica en Abril 15th 2009

Este mes Ángel Sobreviela se asoma íntimamente a nuestro blog. Es una oportunidad que no debéis desaprovechar para conocer al hombre y al poeta.

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ENTREVISTA a Ángel Sobreviela, por Angélica Morales:

Indagando sobre tu trayectoria me doy de bruces contra un hombre que arrastra nostalgias, ¿te gustaría darle la vuelta a los relojes y aterrizar en otro siglo?

Es honorable amar el destino y aceptar lo que nos ha tocado en suerte. Sentirse pertenecientes a otras épocas y a unos valores pasados puede llegar a ser una mala excusa para la no acción y siempre será un espejismo romántico. Hay quien diría que nacer en un punto concreto de la historia y en una tierra determinada es algo que ya decidimos en nuestra preexistencia antes de ser encarnados. Llegamos, desde este punto de vista, a un lugar e instante del mundo como cumpliendo una misión. Quizás nosotros mismos nos la encomendamos.

Tildas a la poesía de “Culmen de todo arte”, ¿Por qué sois tan pretenciosos los poetas?

En el principio fue la poesía. Y si no desde el principio, por lo menos durante largo tiempo la poesía caminó con el atavío de la épica. Posteriormente, la narración se despegó del lenguaje poético y la poesía no precisó de más personajes que el Yo poético para monologar incansable. Hoy pienso que hay más rigor intelectual en la narrativa (incluso más imaginación, tal vez), por poner un ejemplo cercano, que en la poesía. Culpa de los poetas. Sin embargo yo desearía el surgimiento de una poesía que tuviera la misma autoexigencia y estuviera tan bien escrita como la novela (algo parecido dijo Pound en su día). Para mí es fundamental el contacto de la poesía con otros medios de expresión artística e ideológica, desde el arte plástico a la filosofía pasando por el cine. No soy autocomplaciente por encontrarme en este lado de la creación literaria. Mi cuestionamiento de la idea existente hoy acerca de lo poético es también radical.


En tu opinión la literatura es lo único capaz de transformar el mundo, ¿tan poco te gusta lo que ves?

La literatura y el arte en general, nos enseñan a mirar y a partir de ahí a interpretar los fenómenos del mundo desde su esencia última. Para el artista y para el conocedor de las expresiones estéticas nada permanece oculto. Quien sabe, es poderoso, quien tiene ese poder encantado sentirá alguna vez que empuña la palanca que mueve los mundos. En la grandeza rastreable a lo largo de la esencia cultural propia, perviven los modelos excelsos que nunca podrán marchar hacia la nada; desde sus páginas impresas, sus lienzos, columnas, partituras, nos cuestionan permanentemente: llegad hasta nosotros, así dicen… sed dignos de la imagen que una vez fue reflejo (EPÍSTOLA DESDE CIMERIA, Canto XXII).

Albergas un ferviente deseo de crear una epopeya , ¿no serás en el fondo un héroe disfrazado de poeta?

Nací bajo el signo de Marte, dios de la guerra, según dice mi carta astral. Eso significa que mi visión de la vida es la del combatiente. El modelo literario supremo es el héroe. Aunque adecuarse plenamente a él no dependa de la libre voluntad, tenerlo presente como aspiración crea la tensión positiva necesaria para poner en funcionamiento muchas cosas (EPÍSTOLA DESDE CIMERIA, Canto XXIV). Sólo hay un camino para el poeta: hacer la revolución por lo menos entre las cuatro paredes de su estudio… al menos por el momento. ¿Qué es un héroe a fin de cuentas sino quien no se resigna a ser una hoja arrastrada por la corriente del tiempo? Y como decía Spengler, sólo hay dos actitudes ante la historia: sufrirla o hacerla.

Apuestas en tu obra por el diálogo con la herencia cultural , ¿mirar hacia detrás garantiza la continuidad?

No. No hay lugar en los lenguajes de este tiempo, y del tiempo que vendrá, para la repetición de estilos académicos, ni para la imitación servil de modelos clásicos. El futuro pertenecerá a quienes sean capaces de expresar realidades eternas con un nuevo lenguaje. Todas las herramientas o armas puestas a nuestra disposición por parte de la época deben ser utilizadas para volverlas en su contra. Nuestro tiempo ha de ser cuestionado radicalmente, esto es, hasta su raíz última.

¿Crees más en los artistas que denuncian o en los que se limitan a exhibirse?

Entre los poetas abundan los segundos, por desgracia. Hay aún del primer grupo, fieles recitadores de catecismos humanistas marchitos. Mientras que, por su parte, los provocadores del sexo y el vicio (drogas, alcohol, rock) no son ya sino viejos verdes un tanto ridículos, espantapájaros burgueses presuntamente antiburgueses y sobre los que defecan entre risas los cuervos de Wotan.

Más de una vez he pensado qué imagen tienen, de nosotros los poetas, quienes se dedican  a otras facetas del intelecto. Pienso muy particularmente en los novelistas, pero también en los artistas plásticos y los filósofos. La opinión que pueden albergar de los que escriben poesía debe de ser poco halagüeña.  Seguramente, nos ven como caprichosos incapaces, vagos que exhalan de vez en cuando suspirillos puestos por escrito y escasamente meditados… y por supuesto, sin ninguna armazón de construcción intelectual severa detrás de todo ello. Es contra esta idea contra la que me vengo rebelando desde hace 10 años. Mi oposición a la tradicional noción de poemario viene de esto mismo: no puedo tolerar que se considere la escritura poética como un desahogo emocional intelectualmente poco ambicioso y sin exigencias conceptuales complejas.

Exiges implicación y responsabilidad. Eres un tipo duro, sin duda. ¿Todavía hay quien piensa que puede ponerse en marcha una revolución cultural?

El siglo XXI reclamará, está reclamando ya, su revolución propia. La cuestión es qué puesto ocuparán en ella los intelectuales, y en concreto qué tipo de intelectuales y de artistas. La personalidad culta es portadora de la más alta de las responsabilidades: tal personalidad es la más consciente de entre toda la muchedumbre de individuos que forma una sociedad puesto que vive en el corazón mismo de su cultura. A esta élite del espíritu le corresponde su defensa y revivificación.

Eres licenciado en Historia del Arte, dime, ¿con qué estilo artístico identificarías tu escritura?

El modelo de estetas, el crítico victoriano de arte John Ruskin, opinaba que el gótico es la culminación expresiva de Europa. En el mismo sentido se manifestó el filósofo Oswald Spengler, otro de mis maestros. En el gótico confluyeron la visión religiosa definida, el vislumbre del ecúmene político universal, la unión de todas las vertientes de la existencia bajo un mismo principio, y la plenitud de la expresión formal. En un tiempo de disolución, construir arquitos góticos no aumentará la fe, como escribió José María Valverde. Lo importante es permanecer fiel no a las formas sino al espíritu que hizo posible que éstas se alzasen para siempre ante una y otra generación. La modernidad ha pasado sobre nosotros como una tempestad y somos sus hijos. No pueden desdeñarse las nuevas formas, la expresividad de las creaciones máximas del siglo XX. Hay que someter su lenguaje, en todo caso, a un espíritu concreto para que ese lenguaje sea su vehículo de manifestación. Esto incluye la “espiritualización de la técnica” de la que hablaron Heidegger y Jünger. Es pasar a la etapa adulta de la modernidad.

Hace poco fuiste invitado por Luis Bazán a dar una conferencia a los alumnos del instituto Itaca. Cuéntanos tu experiencia. Por cierto, ¿te obsequió nuestro compañero con uno de sus famosos bolígrafos?

Sí, tengo ese bolígrafo y pienso en él como en una varita de mago. Fue muy gratificante, aun sabiendo que mi visita fue la de un espectro que se disuelve como la niebla sin dejar nada de sí. Fue, en primer lugar, agradable para mí pues me planteé la posibilidad del contacto con las generaciones nuevas. Les recomendé que desconfiaran de los programas oficiales y de todas las tutelas provenientes de los ministerios: que buscaran el conocimiento por sí mismos, ya que hoy poseen un arma de la que yo estaba desarmado: Internet. Como siempre, yo arrojo las redes: quién sabe qué pez encantado habrá sido atrapado por una palabra, una imagen, una actitud… Con que sean dos o uno, entre mil, es suficiente. No creo en las multitudes sino en las élites conscientes.

Filosofía, ensayo, poesía, cine…, ¿hay algo que todavía se te resista ?

Sin duda para mí sería imposible ahora acometer la escritura de una vasta trama novelística, al estilo de Guerra y Paz o Los Buddenbrook. Una interesante cuestión es si nuestro tiempo favorece este tipo de creación, aparte de las condiciones materiales de la vida acelerada y plena de exigencias utilitarias de cada uno, que siempre estorban para este tipo de proyectos. Por el momento he optado por el arriesgado camino de componer una vasta obra poética por medio de un armazón complejo, una arquitectura de ideas que se responden las unas a las otras, llena de figuras y formas que se equilibren mutuamente, un discurso filosófico con el lenguaje de imágenes y metáforas propio de la poesía lírica: esto es ROMA, y sobre todo EPÍSTOLA DESDE CIMERIA.

En tus obras optas por encadenar pensamientos, unir tus reflexiones a los versos y capturar al lector para que de alguna manera participe en tu trabajo, como así quedó patente en “Roma” y en “Epístola desde Cimeria”. Está claro que prefieres la implicación a la contemplación, ¿me equivoco?

ROMA es un libro más contemplativo, pues en él prima la presencia luminosa del mundo. EPÍSTOLA DESDE CIMERIA, obra más reflexiva, por su propio carácter epistolar es una exhortación directa al lector, una interpelación apremiante, en especial hacia los lectores jóvenes de mi generación: tengo 34 años, por tanto hacia todos aquellos que tengan esa edad o cinco años más o menos.

La contemplación es útil si sirve a principios más amplios que la mera apropiación cognitiva del mundo, por ejemplo si es ascesis proyectada hacia la transformación interior del ser. Valoro mucho la imagen y la captación de las presencias visuales del devenir por medio de la metáfora: esas presencias son símbolos de la realidad invisible. Lamento mucho que en la poesía de hoy no haya lugar para el pensamiento (y demasiado para los sentidos), ni para ser capaz de un discurso lírico razonado, sostenido a lo largo de un texto extenso, construido y elocuente. He intentado crear con mis dos libros poéticos publicados por el momento, obras monumentales, enteras, mundos amplios que se sostengan por sí mismos de forma unitaria rehuyendo la fragmentación del poemario convencional. Un vasto discurso lírico-épico, cercano a la composición sinfónica.

Sé original y nombra un poeta innombrable.

Stefan George.


Sin ambages, bajo ese aspecto de ángel manierista, ¿se esconde un lobo estepario?

El lobo es mi animal totémico. Nací, astrológicamente, bajo el signo del león. El león es la parte que le corresponde al destino, la forma inmutable… el ángel de mi nombre es la máscara de mi caminar mundano… el lobo es la parte que le toca a mi voluntad y mi elección. El sentir de ese lobo estepario, del de Hesse, y no sólo de éste sino el de cualquier desconocido con el que nos cruzamos, puede estar resumido en un pasaje de la última página de EPÍSTOLA DESDE CIMERIA: “Llegará un día, a partir del cual, esto será posible: que el desconocido con el que os crucéis por la calle, quizás lleve en su interior el reino invisible.”

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POÉTICA, por Ángel Sobreviela:

El lenguaje poético se basa para mí en la imagen y la metáfora.  Esto quiere decir que incide en la capacidad directa de ver y de interpretar con más fuerza que cualquier otra forma de discurso escrito, como pueda ser la narración o el ensayo. Pero quien alcanza el dominio de imagen y metáfora, creando un poema o asimilándolo como lector (acto igualmente creativo), al ser capaz de ver e interpretar, percibirá que le ha sido concedido un determinado grado de poder. Una mayor intensidad en la contemplación y en la interpretación de los vínculos entre conceptos, imágenes y símbolos, nos tornará más poderosos. Esto significa que la más intensa literatura, la poesía, es capaz de transformar la realidad y por tanto no tiene ningún derecho a ser menos rigurosa, exigente y ambiciosa que la novela o la filosofía. Poetizar la realidad era la aspiración de Novalis, y es sin duda el primer paso para transformar esa realidad, para actuar en la historia de forma efectiva. En el ámbito contemplativo, la poesía es “alquimia del verbo”, como escribió Rimbaud, esto es, magia operativa; en el ámbito de la acción, es el bronco bramido del olifante, del cuerno de guerra que antecede al gesto físico, que convoca a los héroes o los arroja al combate.

Una de las raíces de lo poético es la épica, y el deseo de crear una epopeya de nuestros días, para nuestra época, con el lenguaje y las experiencias dolorosas de este tiempo, ha sido uno de mis objetivos. Mi ideal es una poesía que no sea expresión meramente individualista, ni una colección de estados de ánimo, sino un instrumento de conocimiento y apropiación del mundo y de la cultura, una forma de vivir en la historia y de experimentar la cultura como savia viva circulante… Un arma eficaz para heredar la Tierra.

ADAMAS

(Una visión)

poema inédito

“Feliz quien se halle lejos de tales acontecimientos.”

NOSTRADAMUS.

“Yo había crecido como una cepa sin tutor (…) Sentía que en todas partes me faltaba algo, y sin embargo no lograba encontrar mi meta. Así fue como él me encontró. (…) ‘Sé como él’, me dijo Adamas, cogiéndome de la mano y extendiéndola hacia el dios.”

HÖLDERLIN, Hiperión

Un día volverán los malos tiempos.

Sobre la casa del tejado arrancado

cantará al nuevo día un gallo negro,

cual veleta herrumbrosa en el viento infecto.

Serán días espantosos.

Entre sí, hasta la muerte, lucharán los poetas.

Los pasos volverán al camino recorrido

hasta la tumba de los niños suicidados.

Feliz quien se halle lejos de tales acontecimientos.

El misterio del mundo, por sí mismo,

se encerrará entre murallas de angustia

y la Belleza se fruncirá como una flor de acero.

El poeta entonces llega hasta el bosque calcinado,

recibe la llamada muerta

que penetra en su pecho vacío.

Inclinado se acerca, las manos le tiemblan,

desnudo se recuesta sobre la humeante ceniza.

Los días pasan sobre su cuerpo rígido

y las estrellas le niegan sus secretos

al amante afligido que no puede dormir sus ojos.

El lamento de las mil madres,

de la derrota de la Tierra,

se eleva de las ciudades

teñidas del gris verdoso de las épocas de prueba.

Ahora soy soldado en guerra,

movilizado con el cielo y la poesía en mi contra.

He castrado a mi superior

y he perdido mis botas al cruzar el río.

Sobre mí se derrama el sueño inquieto,

jamás envidiado y profundo del desertor;

bajo la voz de las ramas negruzcas que me hablan

de ejércitos anónimos de todas las épocas

que se escabullen como animales saeteados

por esta inconmovible región.

La verdadera patria, sin reproches,

se desploma invisible desde el cielo nocturno,

inasible en su desconocer, y soy feliz,

en el fondo, al ver caer en llamas

las ciudades que abandoné

sacudiéndome su polvo de mis botas de verdugo.

Siento ahora la hierba sobre mis labios,

brotando de las carnes laceradas

y de las entreabiertas bocas, con dientes intactos y puros

de hermanos tan abandonados como yo.

Al fondo del cuadro, una incandescencia blanca

precede al día desde el pozo irisado

en el que se bañan y mueren las promesas de los soberanos.

Los poetas lucharán entre sí hasta morir.

¿Pero qué prodigio de la suerte

conduce de nuevo a mi lado a mi Adamas?

¿Es posible que tu nombre querido

no haya sido tachado de esta página rasgada

en la que se escribe nuestra ignominia,

nuestra total ausencia de clarividencia

trazada por la mano temblorosa de la vergüenza?

De nuevo me sonríes como un nuevo sol

que calienta mi pecho herido.

Me señalas los nuevos brotes,

la promesa de los amados muertos

entre las obstinadas raíces que se aferran.

Adán-Adamas, rígido brazo diamantino…

Se abren ya ojos (me aseguras

que en tus viajes los has visto),

entre aquellos que se giran hacia nuestro horizonte

y quieren ser como nosotros,

y correr por playa

empujados por la brisa,

desnudos,

sabiendo que todos nuestros amores

(los que merece la pena amar)

los encierra este abrazo del Océano.

Y ya no soñamos.

Nos miran celosos de nuestro abrazo,

del pesaroso amor que nos reúne,

probado en el miedo y el abandono,

y que se eleva sobre la rabia de estos días.

ROMA, poema en prosa

(Fragmentos)

IV

Dos años. Dos años de nada.

Dos senos alabastrinos florecen junto al río. ¿Quién hará crecer alas a mi espíritu? Más allá de toda flaqueza, más allá de toda tierra, hacia el cielo de la fragilidad.

El sudario verde de la penumbra sobre la ciudad, rasgado con lentitud por la caricia del alba. La fascinación de todos los días. La fascinación de ver nacer la luz cada día tras la ventana extranjera. El calor emocionante del cuarto, corazón que comienza a palpitar. Abiertas las ventanas. El aire niño, con su risa fresca agitando banderas, sacude sus rizos bañados en el perfume del primer día de la Creación. La luz acude de nuevo a posarse en las frentes atormentadas de los atlantes del palazzo. La vida comienza hoy y en Roma.

Voy en tu búsqueda, mi Eurídice. Abandono el lecho, salado de lágrimas de plenitud. Recorreré las calles y plazas de mi ciudad. El dédalo de la mañana me aguarda. Te llamaré, tu nombre gritaré por palacios y ruinas, junto a fuentes, junto a sucias esquinas meadas. Buscaré tu corazón ahogado en las ondas del Tíber.

¡Oh sur de mis sures! Las sombras de la ciudad, cada uno de sus ángulos, oscuros en la mañana, rugen en tu honor.

El poeta, con el torso desnudo, se apoya en la ventana.

¿De qué se ríe Medusa? Con sangre en la boca y rosas derretidas en las manos, danza sobre el sol aplastado contra el suelo de la piazza.

Se ríe de mis pesadas manos de piedra, ríe del camino del sol hacia su lecho de espuma rosácea. Mientras aguarda la noche para peinar sus serpientes con dedos de esqueleto.

De EPÍSTOLA DESDE CIMERIA (Huerga & Fierro, 2008)

(Del canto XIII):

(…)

Una multitud acompaña a cada hombre.

Llegamos a la plaza: nuestros muertos abuelos ven ángeles donde nosotros palomas. De noche, ven abrirse la flor de nuestro dolor; y con ojos que ya nunca se cierran, contemplan la sangre que no pueden restañar.

Desde las profundidades clamamos, donde permanecemos abandonados a nuestras palabras y discursos, a su veneno clavado en nuestras venas y del que no podemos huir. Palabras que discurren por tuberías y alcantarillas, que suben y bajan y siempre vuelven, y se nos enroscan como serpientes a cada paso incierto.

Pero en algún lugar, bajo el asfalto, está el manantial.

Un invierno llega a un paisaje y todo puede cambiar. Y la esfera se cierra, como una onda de agua fría, deslumbrante, que se curva sobre sí misma y se mantiene así, aferrando sus átomos.

Que se eleven las aguas en el aire inmóvil. Que suceda lo que ha sido deseado una y otra vez, pagado con sangre prematura en el confín del mundo… con la entrega del cuerpo sobre la palma abierta de la vasta mano del mar… con el tiempo pacientemente escrito sobre la carne, en la inmovilidad y la ignorancia de una celda que era amada.

CURRÍCULUM BIOBLIOGRÁFICO:

Ángel Sobreviela nació el 28 de Julio de 1974 en Zaragoza. Estudió Historia del Arte, y justamente al final de sus estudios y muy influido por ellos escribió ROMA, Poema en prosa, obra publicada por Olifante en Mayo del 2008. Posteriormente escribió EPÍSTOLA DESDE CIMERIA (publicada en Huerga y Fierro editores/Poesía, Diciembre del 2007) donde proseguía en la línea del poema largo iniciada con ROMA…una concepción del poema como discurso lírico y reflexivo prolongado, invitando al lector a entrar a vivir en el libro e instalarse en él, abandonando la dispersión de la habitual noción de poemario.

La clave del trabajo de Ángel Sobreviela es el constante diálogo con la herencia cultural, y la confrontación de tal herencia con el mundo moderno y con un porvenir crítico ante el que se impone una nueva conciencia de la responsabilidad que debe asumir la personalidad culta. Esta idea de herencia y tradición es fundamentalmente artística en ROMA… espiritual, filosófica e histórica en EPÍSTOLA DESDE CIMERIA. Del mismo modo, las artes plásticas tienen su protagonismo como referencia y evocación en el primer libro… la música, el pensamiento, y la vivencia personal de la historia, en el segundo. La poesía es el lenguaje que fusiona todos estos elementos y les otorga una voz común.

Ángel Sobreviela es también reciente narrador, y también ensayista, autor de varios trabajos inéditos en el área de la reflexión crítica del presente. Se ha interesado también por el mundo del cine, de lo que es muestra su libro dedicado al cineasta ruso Andrei Tarkovski: ANDREI TARKOVSKI: DE LA NARRACIÓN A LA POESÍA (Fancy Ediciones, 2003).

Libros publicados:

- “ANDREI TARKOVSKI: DE LA NARRACIÓN A LA POESÍA”. Publicado por FANCY EDICIONES en el 2003.

- “EPÍSTOLA DESDE CIMERIA”. Publicado por Huerga y Fierro editores / Poesía, en Diciembre del 2007.

-  “ROMA”. Publicado en Olifante, Ediciones de Poesía, en Mayo del 2008.

Algunas conferencias:

- REVELACIÓN Y DESAFÍO (Palabras sobre Tarkovski). Universidad de Zaragoza, 2003. Publicada en la web “www.andreitarkovski.org“.

- LA POESÍA FÍLMICA EN TARKOVSKI (Una senda abierta en el último arte). Biblioteca de Aragón, 2004.  Publicada en la web “www.andreitarkovski.org“.

- STEFAN GEORGE. (Sobre el poeta de dicho nombre). Biblioteca de Aragón, 2006.

- INÉDITOS E INAUDITOS: GABRIELE D’ANNUNZIO (1863-1938), participación con el colectivo ESPOLETA, Enero del 2009. Publicada en http://www.aaescritores.com/users/aae/blog/?p=872

OTROS DATOS:

-          Una experiencia de animación cultural: participación en la organización y actos del homenaje al cineasta Andrei Tarkovski, realizado en la Universidad de Zaragoza en Noviembre del 2003.

-          Participación en el libreto que acompaña la edición de lujo de la película Sacrificio, de Andrei Tarkovski, en DVD. Editada por CAMEO y WANDA FILMS, en el 2006.

Artículos de Manuel Martínez Forega acerca de Ángel Sobreviela:

http://forega.wordpress.com/2008/10/25/angel-sobreviela-epistola-desde-cimeria/

http://www.aaescritores.com/users/aae/blog/?p=421

En el blog de Antón Castro:

http://antoncastro.blogia.com/2008/060103-fragmentos-de-roma-de-angel-sobreviela.php

http://antoncastro.blogia.com/2008/090603-angel-sobreviela-poemas-y-proyectos.php

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MÍCHEL SUÑÉN: Personaje del mes

Publicado por Angelica en Marzo 17th 2009

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El personaje del mes: Míchel Suñén por Míchel Suñén
Entre recreos en el patio y meriendas de nocilla, con doce años terminé mi ópera prima: Convocatoria para matar, un sucedáneo de novela criminal que anticipaba mi destino literario y que, sorprendentemente o no, a mi abuela le encantó. Desde entonces me carteé cuanto pude, escribí poemas silenciados y transformé la letra de cientos de canciones, al tiempo que leía mucho, porque la literatura siempre fue, y sigue siendo, el chupete que me calma.
En 1990, con veinte años cumplidos y como consecuencia de una lesión deportiva, comencé a escribir relatos en una gacetilla llamada Mercurio, primero bajo el seudónimo ‘Ligacuentos cruzados’ y después como ‘El Nene’. Eran historias de humor, mordaces, descaradas, que mezclaban la realidad y la ficción sin dejar que la verdad arruinara una noticia. En 1992 recibí, por estos textos, una distinción literaria.
Posteriormente colaboré varios años con el periódico juvenil Noticias Jóvenes, firmando la columna mensual ‘Desde el malecón’.
Poco a poco empecé a ocupar mi tiempo libre escribiendo algún relato y de hecho, en 1997, me animé a enviar uno de ellos al XVI Concurso de Relatos Ciudad de Zaragoza: El velocista, que así se titulaba, fue premiado con publicación, lo cual me animó a seguir desarrollando mi actividad literaria.
En octubre del 98 vio la luz El horizonte desde el malecón, una historia de amor, vicio y corrupción bajo el cielo único del Caribe dominicano, inspirada en una experiencia viajera personal.
Poco después fue publicada Si Muerte muriera… (abril de 1999), una reflexión vital y esperanzadora sobre nuestra condición de mortales, narrada como un cuento en el cual Muerte, la protagonista, decide abandonar sus ocupaciones. Casualmente este argumento inspiró también, años más tarde, una de las creaciones (Las Intermitencias de la Muerte) del Premio Nobel de Literatura José Saramago.
La excelente acogida dispensada a Si Muerte… por el público, silenciosa pero constante, agilizó la publicación de ¿Quién sigue a Alguien? (octubre de 2000), otro cuento filosófico para adultos, de 170 páginas, que narraba el peligroso viaje de Alguien hacia la Tierra Iluminada, alegoría de la felicidad.
Por aquel entonces, una importante oportunidad profesional me obligó a reemplazar mi plácida y enriquecedora actividad docente por otra incomparablemente más agitada, aunque no menos enriquecedora, profesión de creativo publicitario. La adaptación fue exigente; también me casé y tuve el primer hijo, así que aplacé temporalmente mi carrera literaria, si bien continué escribiendo relatos y participando, esporádicamente, en muy pocos concursos.
En 2003, me sonrió de nuevo la fortuna en el Ciudad de Zaragoza: el relato Sami, ambientado en la Laponia finlandesa —la cual no he visitado nunca— obtuvo el primer accésit, quedando por detrás de una obra del escritor nicaragüense Guillermo Goussen.
En mayo de 2004, requerido por mis lectores más cercanos e impacientes, publiqué Estertores de un seductor. Memorias de un donjuán en horas bajas, un libro experimental sobre la seducción, el destino y la conquista humana.
Un año después, la editorial Certeza decidió incluir Nacieron desnudos en su colección Cantela de relatos cortos. El volumen recogía, junto a El velocista y Sami, mis cuentos El vendedor de chistes, Fiesta extrema, La tengo que matar, ¿Dónde está Sara?, Máxima audiencia, Miedo y Mongol. Publicar por vez primera en una editorial aragonesa me permitió acercarme al mundillo literario de mi comunidad y darme a conocer a la crítica y a los demás autores.
Inesperadamente, una idea se apodera entonces de mi creatividad y me impulsa a iniciar la redacción de una novela negra, género que, hasta ese momento, sólo había abordado tangencialmente en algún que otro relato y, de un modo anecdótico, en el pseudolibro que escribí con doce años. La profanación de la basílica del Pilar y la consiguiente conspiración internacional que amenaza Zaragoza dio lugar a Diábolo, novela publicada en noviembre de 2006 con la cual alcancé un inesperado, y significativo, éxito de público. Con esta obra descubrí, además, un género creativo fascinante con el que disfruto especialmente.
La redacción de Látex, publicada en junio de 2008, me llevó a adentrarme en la mente de un psicópata sexual y de su víctima, planteando un intenso thriller psicológico de intriga sobre deseos prohibidos, vidas secretas y amores peligrosos.
Más recientemente, el 16 de febrero pasado, presenté mi primer ensayo: Cómo enamorar hablando en público, un manual de consulta rápida sobre comunicación oral basado en mi experiencia como comunicador y profesor de oratoria. Un tributo sincero a una disciplina profesional con la que disfruté muchísimo y a la que todavía, de vez en cuando, dedico parte de mi tiempo cuando los anunciantes y los libros no lo impiden.
Previamente, en febrero de 2006, me asocié con Dani Ezquerra para crear Zúmmum, una agencia de publicidad muy diferente, sustancialmente centrada en la creatividad y la estrategia. En ella he abordado interesantísimos proyectos que combinan la creación publicitaria y literaria, como dirigir Trapamundi, la revista de El Atrapamundos, y los contenidos creativos de su página web; o la colección de relatos cortos sobre viajeros ‘Pasaporte de Lectura’ —de la cual también fui autor del primer número: El batidor de destinos—. Ahora mismo, además, estamos desarrollando una novedosa colección de libros infantiles ilustrados, que verá la luz después de Semana Santa.
Volviendo al terreno estrictamente literario, colaboro desde hace un par de años con la revista bimestral IDN Día y Noche, y estoy a punto de finalizar la labor de documentación para mi próxima novela: una intriga sobre desapariciones con atmósfera gótica, en la que pretendo reinventar (deconstruir, que diría un chef de lujo) los clásicos de terror de la Hammer: Drácula, Frankenstein, el Hombre Lobo… En ello estoy. Con ganas de comenzar a escribirla muy, muy pronto.

Entrevista a Míchel Suñén

Por Angélica Morales.

¿Qué significa para ti escribir?

Escribir significa intensidad, satisfacción, trabajo, expresión y crecimiento. Es para mí una necesidad vital inaplazable, una marca al agua en mi carácter que me impulsa a ser quien soy, a comprenderme, a ofrecerme a los demás en cada texto. Es, al mismo tiempo, obligación y hobby, necesidad y capricho, esencia y complemento de mi personalidad.
No debo obviar, por otra parte, que en mi profesión de publicista escribir significa inmediatez, persuasión, impacto y resultado; constituye un oficio fascinante —o asfixiante, según las circunstancias— donde la creatividad expresa otros mensajes no tan personales, por anónimos, aunque más notorios por su difusión mediática.
¿Resumiendo? En mi caso, escribir es sinónimo de vida.

¿Cuáles son tus fuentes de inspiración?

Me inspira cuanto me rodea: la calle, los sucesos, los telediarios, la gente que conozco, la que me gustaría conocer, los libros leídos, las películas, las conversaciones… La realidad supera permanentemente a la ficción, y la imaginación procede siempre del recuerdo. Es imposible inventar, por ejemplo, un unicornio sin las imágenes previas del cuerno y el caballo. Así que me dedico a acumular estímulos, experiencias e impactos personales que más tarde selecciono, cultivo, altero y combino de un modo personal en mis novelas, volcando a la ficción, en una gran mentira dirigida, ese cóctel de pequeñas realidades escogidas.

Diábolo ha sido un éxito de ventas, ¿qué supuso para ti?, ¿te abrió muchas puertas?

Sentí el éxito de Diábolo como una recompensa a un trabajo literario honesto, continuo y entregado. Igual que en 2003 el accésit a Sami, supuso desde luego un espaldarazo emocional en ese maratón por el desierto que afronta el escritor en sus comienzos. Viví el tirón de ventas con naturalidad, serenidad y lógica satisfacción. Y más que con responsabilidad añadida, abordé la redacción de Látex con optimismo: Diábolo era una novela absolutamente fiel a mi estilo literario, a mis motivaciones y gustos personales, así que no me iba a resultar difícil añadir a Látex esos mismos ingredientes.
¿Qué puertas me abrió? En primer lugar, la de los medios de comunicación que, impactados por la temática del libro, convirtieron en noticia el lanzamiento. Y como un lector hace lectores, más personas comenzaron a leerme; en consecuencia, nuevos editores, agentes y distribuidores me dedicaron su atención, lo cual me abrió una puerta importantísima: la del ánimo tranquilo. Contar con un editor de confianza, volcado en mi trabajo, y disponer de alternativas añadidas, permite al escritor centrarse en su auténtica tarea: crear buenas historias.
Porque esas primeras puertas que abre el éxito se cierran enseguida, salvo que lo impida el buen trabajo.

¿Por qué ese empeño en situar los misterios en ciudades tan reconocibles como Zaragoza, Madrid o Barcelona?

La génesis misma de Diábolo procede de esta idea: ¿qué pasaría si ambientara en mi ciudad una conspiración internacional, un intriga transcontinental de esas que pueblan thriller y best-seller de todos los países? ¿Qué pasaría si la Basílica del Pilar resultara profanada?
Todas las personas, los países, las ciudades, son potencialmente literarios si se eligen bien sus rasgos y se presentan adecuadamente. Novelar en esos sitios emocionalmente cercanos, olvidados por el circuito editorial más comercial, es un rasgo de mi estilo. Me siento bien haciéndolo, y me permite activar en el lector un valioso mecanismo de interés: la identificación. Muchos lectores me cuentan que a veces sienten inquietud al pasear de noche, en Zaragoza, por determinados escenarios de mis novelas; de hecho, han comenzado a sentir su entorno de otro modo. Son testimonios agradables para mí, porque constatan que ese libro ha trascendido el mero pasatiempo de lectura y ha calado en su afectividad, cobrando vida en ellos y reactivándose, día tras día, en esa mismas calles noveladas que transitan.

Además de crear, asesoras a los escritores en cuanto a técnicas orales se refiere. ¿Tiene algo de comediante Míchel Suñén?

He sido profesor de oratoria durante años y, de vez en cuando, todavía imparto cursos sobre comunicación oral. Pero el método que empleo no se basa en la interpretación sino en la naturalidad: el objetivo es aprender a ser uno mismo ante un auditorio más numeroso, y diferente, al habitual. Así que no creo tener un gen de comediante más acusado de lo normal, al menos no más que cualquier otro fabulador o inventacuentos del planeta.


Has escrito relatos y novelas, ¿dónde te sientes más cómodo?

Me siento a gusto en ambos géneros, si bien me considero novelista. La novela implica mayor intensidad, continuidad y una dedicación permanente; de hecho, absorbe la intimidad, saquea la conciencia y somete la voluntad temporalmente. Resulta, pues, embriagadora, camaleónica y vital. Quizá por ello siento que es, en realidad, mi hábitat creador más natural: siempre tengo alguna en la cabeza, creciendo junto a mí en fase embrionaria, de documentación o siendo redactada.
Suelo emplear los relatos para llenar vacíos de escritura. Su redacción es, en mi caso, más rápida e instintiva, directa, menos absorbente. Me sirven, sobre todo, para mantener activo, entre novelas, el pulso creativo.

¿Qué tiene que hacer un autor aragonés para que los editores se fijen en él? ¿Crees que hay que pagar por publicar?

Un autor, con independencia de su procedencia, ha de escribir siempre con honestidad y fidelidad a su estilo: es el único camino para conquistar el interés del auténtico editor, que es la antesala del público. Hay que armarse, por ello, de paciencia y trabajo, llamar a puertas, sufrir más de un portazo y perseverar de modo infatigable. Porque la oportunidad, cuando llega, sólo la aprovecha quien está verdaderamente preparado. Y la preparación del escritor que no ha recorrido la aridez de este desierto no es completa.
¿Pagar por publicar? Existen otros métodos, pero es una decisión personal que puede resultar útil si se integra en una estrategia sólida, bien elaborada, de proyección personal. Publicar por publicar, sin más trasfondo, engorda el ego y mengua el prestigio. Hay que ser, en definitiva, extremadamente selectivo.

Acabas de sacar a la luz un nuevo libro: Cómo enamorar hablando en público y, después del amor, ¿qué planes tiene Míchel Suñén?

Cómo enamorar hablando en público es un manual de consulta rápida para oradores principiantes y experimentados, el cual escribí hace un par de años. Tras aplazar su publicación por cuestiones editoriales, está teniendo ahora una buena acogida en Aragón y, según parece, ha despertado mucho interés en Latinoamérica donde, a tenor de la reacción de los distribuidores, el editor prevé un gran éxito. Ojalá no se equivoque. Pero yo estoy trabajando ya en otra novela. Una nueva intriga sobre desapariciones, de atmósfera gótica, menos local y urbana que las anteriores, donde pretendo reinventar los mitos clásicos de terror: Drácula, Frankenstein, la Momia, el Hombre Lobo… Estoy a punto de finalizar la laboriosa etapa de documentación y, salvo imprevistos, confío en iniciar su redacción antes de Semana Santa.

Comparte con nosotros tus autores preferidos.

Mis autores clásicos favoritos son, junto a los Salgari y Dumas de mi infancia, Kafka, Baudelaire, Chejov y Dostoyevski. De los escritores de novela negra actual me gusta especialmente John Katzenbach, así como Alex Kava y, más allá del fenómeno literario generado, Stieg Larsson.

¿Con qué sueña una joven promesa de la literatura?

Sueño con personajes fascinantes, sobrecogedores malvados, escenarios únicos y atmósferas fantásticas. Sueño con acrecentar la magia, seguir fiel a mi estilo y mantener el entusiasmo. Deseo, además, seguir ganando el favor de más lectores, no defraudar a ninguno, y hacerlos palpitar con cada creación. No sueño con un futuro literario definido, con grandes editoriales, premios consagrados ni éxitos mayúsculos. Cada historia, cada libro es importante en sí mismo; lo demás sólo son sus consecuencias.
Prefiero recordar, por tanto, al niño soñador que, hinchándose de tiempo, soñó que era escritor y descubrió que, para serlo, resultaba imprescindible estar despierto.

Un relato inédito de Míchel Suñén:

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La ofrenda de Nasreem
Enseres Personales, nº 1 · abril 07
Míchel Suñén

NASREEM está agotada. Tras dos horas de espera, sus profundos ojos negros no saben qué mirar. La jaula de alambre que rodea el muro es claustrofóbica, hace calor y huele a muchedumbre. Está cansada y tiene hambre, pero no se mueve. Mamá, que está preciosa con el sari rojo de las celebraciones, asegura que en el templo les darán lentejas, arroz y patatas. Las últimas palabras del abuelo la atormentan una y otra vez: «Los ojos del Señor Venkateswara están tapados, porque su mirada devastaría el mundo». Todavía está intranquila, pese a la inmediata respuesta de su madre: «El ídolo tiene tantas flores que no se ven sus pies. Y te concederá el deseo que le pidas». Después llegó papá con el remolque y emprendieron el viaje. Los bueyes resistieron sin problemas hasta Tirupati; la niña hindú se
quedó dormida mucho antes, pese al permanente traqueteo.
Al ver el templo, Nasreem dejó escapar un gritito de sorpresa, pero lo que de verdad la cautivó fue ver tanto pelado
junto. Mares de calvas de uno y otro sexo se mezclaban a gran velocidad con espesas matas de cabello oscuro. Pensó que la divinidad había hecho dos bandos en aquel lugar. Su ánimo pasó de la incredulidad a la sonrisa antes de llegar a la inquietud. El abrazo de mamá, el reconfortante contacto de sus manos rugosas, la animó a hacer la pregunta:
—¿Por qué hay tantos calvos?
—La tonsura simboliza ofrecimiento y postración a la divinidad. Han entregado su cabello a Venkateswara y vuelven a sus casas. Nosotros también vamos a hacerlo. La pureza y calidad de tu cabello será muy del agrado de los dioses.
Horas después, durante la comida, uno de los veinticinco mil visitantes diarios de Balaji afirmó que los empleados del templo recogían los mechones y los vendían para hacer pelucas. Sus padres lo miraron con recelo, Nasreem no se atrevió a preguntar.
La chica dejó en el templo su posesión más preciada. Mientras participaba con sus progenitores en los baños rituales y hacía otra cola de seis horas para venerar al ídolo, sus cabellos fueron vendidos al mejor postor, quien abasteció de postizos y extensiones a todos los mercados.
Durante el viaje de vuelta, Nasreem se acostumbró al nuevo aspecto de sus padres. Sus calvas resplandecían bajo el sol igual que luminarias divinas, así que se entretuvo jugando a formar brillos. Poco antes de llegar se acarició otra vez la calva, disfrutó el divertido cosquilleo y se preguntó quién podía ser tan desgraciado para necesitar una peluca hecha con su pelo.

Relato original e inédito para El Atrapamundos. · www.zaragoza-ciudad.com/michelsunen
Fotografía niña: Arturo Castán · Fotografía autor: Daniel Salvador

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Amadeo Cobas y “los libros que han marcado su vida”

Publicado por Monteagudo en Marzo 10th 2009

cobas-caraEl escritor Amadeo Cobas nos hablará hoy, martes 10, de “los libros que han marcado su vida” dentro del ciclo del mismo nombre que viene desarrollando la Asociación Aragonesa de Amigos del Libro.

El acto será en el Salón de Actos de la Biblioteca de Aragón (C/ Doctor Cerrada, Zaragoza) a las 19,30 horas.

Animaros a acudir a una charla amena e interesante.

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