Este mes Ángel Sobreviela se asoma íntimamente a nuestro blog. Es una oportunidad que no debéis desaprovechar para conocer al hombre y al poeta.

ENTREVISTA a Ángel Sobreviela, por Angélica Morales:
Indagando sobre tu trayectoria me doy de bruces contra un hombre que arrastra nostalgias, ¿te gustaría darle la vuelta a los relojes y aterrizar en otro siglo?
Es honorable amar el destino y aceptar lo que nos ha tocado en suerte. Sentirse pertenecientes a otras épocas y a unos valores pasados puede llegar a ser una mala excusa para la no acción y siempre será un espejismo romántico. Hay quien diría que nacer en un punto concreto de la historia y en una tierra determinada es algo que ya decidimos en nuestra preexistencia antes de ser encarnados. Llegamos, desde este punto de vista, a un lugar e instante del mundo como cumpliendo una misión. Quizás nosotros mismos nos la encomendamos.
Tildas a la poesía de “Culmen de todo arte”, ¿Por qué sois tan pretenciosos los poetas?
En el principio fue la poesía. Y si no desde el principio, por lo menos durante largo tiempo la poesía caminó con el atavío de la épica. Posteriormente, la narración se despegó del lenguaje poético y la poesía no precisó de más personajes que el Yo poético para monologar incansable. Hoy pienso que hay más rigor intelectual en la narrativa (incluso más imaginación, tal vez), por poner un ejemplo cercano, que en la poesía. Culpa de los poetas. Sin embargo yo desearía el surgimiento de una poesía que tuviera la misma autoexigencia y estuviera tan bien escrita como la novela (algo parecido dijo Pound en su día). Para mí es fundamental el contacto de la poesía con otros medios de expresión artística e ideológica, desde el arte plástico a la filosofía pasando por el cine. No soy autocomplaciente por encontrarme en este lado de la creación literaria. Mi cuestionamiento de la idea existente hoy acerca de lo poético es también radical.
En tu opinión la literatura es lo único capaz de transformar el mundo, ¿tan poco te gusta lo que ves?
La literatura y el arte en general, nos enseñan a mirar y a partir de ahí a interpretar los fenómenos del mundo desde su esencia última. Para el artista y para el conocedor de las expresiones estéticas nada permanece oculto. Quien sabe, es poderoso, quien tiene ese poder encantado sentirá alguna vez que empuña la palanca que mueve los mundos. En la grandeza rastreable a lo largo de la esencia cultural propia, perviven los modelos excelsos que nunca podrán marchar hacia la nada; desde sus páginas impresas, sus lienzos, columnas, partituras, nos cuestionan permanentemente: llegad hasta nosotros, así dicen… sed dignos de la imagen que una vez fue reflejo (EPÍSTOLA DESDE CIMERIA, Canto XXII).
Albergas un ferviente deseo de crear una epopeya , ¿no serás en el fondo un héroe disfrazado de poeta?
Nací bajo el signo de Marte, dios de la guerra, según dice mi carta astral. Eso significa que mi visión de la vida es la del combatiente. El modelo literario supremo es el héroe. Aunque adecuarse plenamente a él no dependa de la libre voluntad, tenerlo presente como aspiración crea la tensión positiva necesaria para poner en funcionamiento muchas cosas (EPÍSTOLA DESDE CIMERIA, Canto XXIV). Sólo hay un camino para el poeta: hacer la revolución por lo menos entre las cuatro paredes de su estudio… al menos por el momento. ¿Qué es un héroe a fin de cuentas sino quien no se resigna a ser una hoja arrastrada por la corriente del tiempo? Y como decía Spengler, sólo hay dos actitudes ante la historia: sufrirla o hacerla.
Apuestas en tu obra por el diálogo con la herencia cultural , ¿mirar hacia detrás garantiza la continuidad?
No. No hay lugar en los lenguajes de este tiempo, y del tiempo que vendrá, para la repetición de estilos académicos, ni para la imitación servil de modelos clásicos. El futuro pertenecerá a quienes sean capaces de expresar realidades eternas con un nuevo lenguaje. Todas las herramientas o armas puestas a nuestra disposición por parte de la época deben ser utilizadas para volverlas en su contra. Nuestro tiempo ha de ser cuestionado radicalmente, esto es, hasta su raíz última.
¿Crees más en los artistas que denuncian o en los que se limitan a exhibirse?
Entre los poetas abundan los segundos, por desgracia. Hay aún del primer grupo, fieles recitadores de catecismos humanistas marchitos. Mientras que, por su parte, los provocadores del sexo y el vicio (drogas, alcohol, rock) no son ya sino viejos verdes un tanto ridículos, espantapájaros burgueses presuntamente antiburgueses y sobre los que defecan entre risas los cuervos de Wotan.
Más de una vez he pensado qué imagen tienen, de nosotros los poetas, quienes se dedican a otras facetas del intelecto. Pienso muy particularmente en los novelistas, pero también en los artistas plásticos y los filósofos. La opinión que pueden albergar de los que escriben poesía debe de ser poco halagüeña. Seguramente, nos ven como caprichosos incapaces, vagos que exhalan de vez en cuando suspirillos puestos por escrito y escasamente meditados… y por supuesto, sin ninguna armazón de construcción intelectual severa detrás de todo ello. Es contra esta idea contra la que me vengo rebelando desde hace 10 años. Mi oposición a la tradicional noción de poemario viene de esto mismo: no puedo tolerar que se considere la escritura poética como un desahogo emocional intelectualmente poco ambicioso y sin exigencias conceptuales complejas.
Exiges implicación y responsabilidad. Eres un tipo duro, sin duda. ¿Todavía hay quien piensa que puede ponerse en marcha una revolución cultural?
El siglo XXI reclamará, está reclamando ya, su revolución propia. La cuestión es qué puesto ocuparán en ella los intelectuales, y en concreto qué tipo de intelectuales y de artistas. La personalidad culta es portadora de la más alta de las responsabilidades: tal personalidad es la más consciente de entre toda la muchedumbre de individuos que forma una sociedad puesto que vive en el corazón mismo de su cultura. A esta élite del espíritu le corresponde su defensa y revivificación.
Eres licenciado en Historia del Arte, dime, ¿con qué estilo artístico identificarías tu escritura?
El modelo de estetas, el crítico victoriano de arte John Ruskin, opinaba que el gótico es la culminación expresiva de Europa. En el mismo sentido se manifestó el filósofo Oswald Spengler, otro de mis maestros. En el gótico confluyeron la visión religiosa definida, el vislumbre del ecúmene político universal, la unión de todas las vertientes de la existencia bajo un mismo principio, y la plenitud de la expresión formal. En un tiempo de disolución, construir arquitos góticos no aumentará la fe, como escribió José María Valverde. Lo importante es permanecer fiel no a las formas sino al espíritu que hizo posible que éstas se alzasen para siempre ante una y otra generación. La modernidad ha pasado sobre nosotros como una tempestad y somos sus hijos. No pueden desdeñarse las nuevas formas, la expresividad de las creaciones máximas del siglo XX. Hay que someter su lenguaje, en todo caso, a un espíritu concreto para que ese lenguaje sea su vehículo de manifestación. Esto incluye la “espiritualización de la técnica” de la que hablaron Heidegger y Jünger. Es pasar a la etapa adulta de la modernidad.
Hace poco fuiste invitado por Luis Bazán a dar una conferencia a los alumnos del instituto Itaca. Cuéntanos tu experiencia. Por cierto, ¿te obsequió nuestro compañero con uno de sus famosos bolígrafos?
Sí, tengo ese bolígrafo y pienso en él como en una varita de mago. Fue muy gratificante, aun sabiendo que mi visita fue la de un espectro que se disuelve como la niebla sin dejar nada de sí. Fue, en primer lugar, agradable para mí pues me planteé la posibilidad del contacto con las generaciones nuevas. Les recomendé que desconfiaran de los programas oficiales y de todas las tutelas provenientes de los ministerios: que buscaran el conocimiento por sí mismos, ya que hoy poseen un arma de la que yo estaba desarmado: Internet. Como siempre, yo arrojo las redes: quién sabe qué pez encantado habrá sido atrapado por una palabra, una imagen, una actitud… Con que sean dos o uno, entre mil, es suficiente. No creo en las multitudes sino en las élites conscientes.
Filosofía, ensayo, poesía, cine…, ¿hay algo que todavía se te resista ?
Sin duda para mí sería imposible ahora acometer la escritura de una vasta trama novelística, al estilo de Guerra y Paz o Los Buddenbrook. Una interesante cuestión es si nuestro tiempo favorece este tipo de creación, aparte de las condiciones materiales de la vida acelerada y plena de exigencias utilitarias de cada uno, que siempre estorban para este tipo de proyectos. Por el momento he optado por el arriesgado camino de componer una vasta obra poética por medio de un armazón complejo, una arquitectura de ideas que se responden las unas a las otras, llena de figuras y formas que se equilibren mutuamente, un discurso filosófico con el lenguaje de imágenes y metáforas propio de la poesía lírica: esto es ROMA, y sobre todo EPÍSTOLA DESDE CIMERIA.
En tus obras optas por encadenar pensamientos, unir tus reflexiones a los versos y capturar al lector para que de alguna manera participe en tu trabajo, como así quedó patente en “Roma” y en “Epístola desde Cimeria”. Está claro que prefieres la implicación a la contemplación, ¿me equivoco?
ROMA es un libro más contemplativo, pues en él prima la presencia luminosa del mundo. EPÍSTOLA DESDE CIMERIA, obra más reflexiva, por su propio carácter epistolar es una exhortación directa al lector, una interpelación apremiante, en especial hacia los lectores jóvenes de mi generación: tengo 34 años, por tanto hacia todos aquellos que tengan esa edad o cinco años más o menos.
La contemplación es útil si sirve a principios más amplios que la mera apropiación cognitiva del mundo, por ejemplo si es ascesis proyectada hacia la transformación interior del ser. Valoro mucho la imagen y la captación de las presencias visuales del devenir por medio de la metáfora: esas presencias son símbolos de la realidad invisible. Lamento mucho que en la poesía de hoy no haya lugar para el pensamiento (y demasiado para los sentidos), ni para ser capaz de un discurso lírico razonado, sostenido a lo largo de un texto extenso, construido y elocuente. He intentado crear con mis dos libros poéticos publicados por el momento, obras monumentales, enteras, mundos amplios que se sostengan por sí mismos de forma unitaria rehuyendo la fragmentación del poemario convencional. Un vasto discurso lírico-épico, cercano a la composición sinfónica.
Sé original y nombra un poeta innombrable.
Stefan George.
Sin ambages, bajo ese aspecto de ángel manierista, ¿se esconde un lobo estepario?
El lobo es mi animal totémico. Nací, astrológicamente, bajo el signo del león. El león es la parte que le corresponde al destino, la forma inmutable… el ángel de mi nombre es la máscara de mi caminar mundano… el lobo es la parte que le toca a mi voluntad y mi elección. El sentir de ese lobo estepario, del de Hesse, y no sólo de éste sino el de cualquier desconocido con el que nos cruzamos, puede estar resumido en un pasaje de la última página de EPÍSTOLA DESDE CIMERIA: “Llegará un día, a partir del cual, esto será posible: que el desconocido con el que os crucéis por la calle, quizás lleve en su interior el reino invisible.”

POÉTICA, por Ángel Sobreviela:
El lenguaje poético se basa para mí en la imagen y la metáfora. Esto quiere decir que incide en la capacidad directa de ver y de interpretar con más fuerza que cualquier otra forma de discurso escrito, como pueda ser la narración o el ensayo. Pero quien alcanza el dominio de imagen y metáfora, creando un poema o asimilándolo como lector (acto igualmente creativo), al ser capaz de ver e interpretar, percibirá que le ha sido concedido un determinado grado de poder. Una mayor intensidad en la contemplación y en la interpretación de los vínculos entre conceptos, imágenes y símbolos, nos tornará más poderosos. Esto significa que la más intensa literatura, la poesía, es capaz de transformar la realidad y por tanto no tiene ningún derecho a ser menos rigurosa, exigente y ambiciosa que la novela o la filosofía. Poetizar la realidad era la aspiración de Novalis, y es sin duda el primer paso para transformar esa realidad, para actuar en la historia de forma efectiva. En el ámbito contemplativo, la poesía es “alquimia del verbo”, como escribió Rimbaud, esto es, magia operativa; en el ámbito de la acción, es el bronco bramido del olifante, del cuerno de guerra que antecede al gesto físico, que convoca a los héroes o los arroja al combate.
Una de las raíces de lo poético es la épica, y el deseo de crear una epopeya de nuestros días, para nuestra época, con el lenguaje y las experiencias dolorosas de este tiempo, ha sido uno de mis objetivos. Mi ideal es una poesía que no sea expresión meramente individualista, ni una colección de estados de ánimo, sino un instrumento de conocimiento y apropiación del mundo y de la cultura, una forma de vivir en la historia y de experimentar la cultura como savia viva circulante… Un arma eficaz para heredar la Tierra.
ADAMAS
(Una visión)
poema inédito
“Feliz quien se halle lejos de tales acontecimientos.”
NOSTRADAMUS.
“Yo había crecido como una cepa sin tutor (…) Sentía que en todas partes me faltaba algo, y sin embargo no lograba encontrar mi meta. Así fue como él me encontró. (…) ‘Sé como él’, me dijo Adamas, cogiéndome de la mano y extendiéndola hacia el dios.”
HÖLDERLIN, Hiperión
Un día volverán los malos tiempos.
Sobre la casa del tejado arrancado
cantará al nuevo día un gallo negro,
cual veleta herrumbrosa en el viento infecto.
Serán días espantosos.
Entre sí, hasta la muerte, lucharán los poetas.
Los pasos volverán al camino recorrido
hasta la tumba de los niños suicidados.
Feliz quien se halle lejos de tales acontecimientos.
El misterio del mundo, por sí mismo,
se encerrará entre murallas de angustia
y la Belleza se fruncirá como una flor de acero.
El poeta entonces llega hasta el bosque calcinado,
recibe la llamada muerta
que penetra en su pecho vacío.
Inclinado se acerca, las manos le tiemblan,
desnudo se recuesta sobre la humeante ceniza.
Los días pasan sobre su cuerpo rígido
y las estrellas le niegan sus secretos
al amante afligido que no puede dormir sus ojos.
El lamento de las mil madres,
de la derrota de la Tierra,
se eleva de las ciudades
teñidas del gris verdoso de las épocas de prueba.
Ahora soy soldado en guerra,
movilizado con el cielo y la poesía en mi contra.
He castrado a mi superior
y he perdido mis botas al cruzar el río.
Sobre mí se derrama el sueño inquieto,
jamás envidiado y profundo del desertor;
bajo la voz de las ramas negruzcas que me hablan
de ejércitos anónimos de todas las épocas
que se escabullen como animales saeteados
por esta inconmovible región.
La verdadera patria, sin reproches,
se desploma invisible desde el cielo nocturno,
inasible en su desconocer, y soy feliz,
en el fondo, al ver caer en llamas
las ciudades que abandoné
sacudiéndome su polvo de mis botas de verdugo.
Siento ahora la hierba sobre mis labios,
brotando de las carnes laceradas
y de las entreabiertas bocas, con dientes intactos y puros
de hermanos tan abandonados como yo.
Al fondo del cuadro, una incandescencia blanca
precede al día desde el pozo irisado
en el que se bañan y mueren las promesas de los soberanos.
Los poetas lucharán entre sí hasta morir.
¿Pero qué prodigio de la suerte
conduce de nuevo a mi lado a mi Adamas?
¿Es posible que tu nombre querido
no haya sido tachado de esta página rasgada
en la que se escribe nuestra ignominia,
nuestra total ausencia de clarividencia
trazada por la mano temblorosa de la vergüenza?
De nuevo me sonríes como un nuevo sol
que calienta mi pecho herido.
Me señalas los nuevos brotes,
la promesa de los amados muertos
entre las obstinadas raíces que se aferran.
Adán-Adamas, rígido brazo diamantino…
Se abren ya ojos (me aseguras
que en tus viajes los has visto),
entre aquellos que se giran hacia nuestro horizonte
y quieren ser como nosotros,
y correr por playa
empujados por la brisa,
desnudos,
sabiendo que todos nuestros amores
(los que merece la pena amar)
los encierra este abrazo del Océano.
Y ya no soñamos.
Nos miran celosos de nuestro abrazo,
del pesaroso amor que nos reúne,
probado en el miedo y el abandono,
y que se eleva sobre la rabia de estos días.
ROMA, poema en prosa
(Fragmentos)
IV
Dos años. Dos años de nada.
Dos senos alabastrinos florecen junto al río. ¿Quién hará crecer alas a mi espíritu? Más allá de toda flaqueza, más allá de toda tierra, hacia el cielo de la fragilidad.
El sudario verde de la penumbra sobre la ciudad, rasgado con lentitud por la caricia del alba. La fascinación de todos los días. La fascinación de ver nacer la luz cada día tras la ventana extranjera. El calor emocionante del cuarto, corazón que comienza a palpitar. Abiertas las ventanas. El aire niño, con su risa fresca agitando banderas, sacude sus rizos bañados en el perfume del primer día de la Creación. La luz acude de nuevo a posarse en las frentes atormentadas de los atlantes del palazzo. La vida comienza hoy y en Roma.
Voy en tu búsqueda, mi Eurídice. Abandono el lecho, salado de lágrimas de plenitud. Recorreré las calles y plazas de mi ciudad. El dédalo de la mañana me aguarda. Te llamaré, tu nombre gritaré por palacios y ruinas, junto a fuentes, junto a sucias esquinas meadas. Buscaré tu corazón ahogado en las ondas del Tíber.
¡Oh sur de mis sures! Las sombras de la ciudad, cada uno de sus ángulos, oscuros en la mañana, rugen en tu honor.
El poeta, con el torso desnudo, se apoya en la ventana.
¿De qué se ríe Medusa? Con sangre en la boca y rosas derretidas en las manos, danza sobre el sol aplastado contra el suelo de la piazza.
Se ríe de mis pesadas manos de piedra, ríe del camino del sol hacia su lecho de espuma rosácea. Mientras aguarda la noche para peinar sus serpientes con dedos de esqueleto.
De EPÍSTOLA DESDE CIMERIA (Huerga & Fierro, 2008)
(Del canto XIII):
(…)
Una multitud acompaña a cada hombre.
Llegamos a la plaza: nuestros muertos abuelos ven ángeles donde nosotros palomas. De noche, ven abrirse la flor de nuestro dolor; y con ojos que ya nunca se cierran, contemplan la sangre que no pueden restañar.
Desde las profundidades clamamos, donde permanecemos abandonados a nuestras palabras y discursos, a su veneno clavado en nuestras venas y del que no podemos huir. Palabras que discurren por tuberías y alcantarillas, que suben y bajan y siempre vuelven, y se nos enroscan como serpientes a cada paso incierto.
Pero en algún lugar, bajo el asfalto, está el manantial.
Un invierno llega a un paisaje y todo puede cambiar. Y la esfera se cierra, como una onda de agua fría, deslumbrante, que se curva sobre sí misma y se mantiene así, aferrando sus átomos.
Que se eleven las aguas en el aire inmóvil. Que suceda lo que ha sido deseado una y otra vez, pagado con sangre prematura en el confín del mundo… con la entrega del cuerpo sobre la palma abierta de la vasta mano del mar… con el tiempo pacientemente escrito sobre la carne, en la inmovilidad y la ignorancia de una celda que era amada.
CURRÍCULUM BIOBLIOGRÁFICO:
Ángel Sobreviela nació el 28 de Julio de 1974 en Zaragoza. Estudió Historia del Arte, y justamente al final de sus estudios y muy influido por ellos escribió ROMA, Poema en prosa, obra publicada por Olifante en Mayo del 2008. Posteriormente escribió EPÍSTOLA DESDE CIMERIA (publicada en Huerga y Fierro editores/Poesía, Diciembre del 2007) donde proseguía en la línea del poema largo iniciada con ROMA…una concepción del poema como discurso lírico y reflexivo prolongado, invitando al lector a entrar a vivir en el libro e instalarse en él, abandonando la dispersión de la habitual noción de poemario.
La clave del trabajo de Ángel Sobreviela es el constante diálogo con la herencia cultural, y la confrontación de tal herencia con el mundo moderno y con un porvenir crítico ante el que se impone una nueva conciencia de la responsabilidad que debe asumir la personalidad culta. Esta idea de herencia y tradición es fundamentalmente artística en ROMA… espiritual, filosófica e histórica en EPÍSTOLA DESDE CIMERIA. Del mismo modo, las artes plásticas tienen su protagonismo como referencia y evocación en el primer libro… la música, el pensamiento, y la vivencia personal de la historia, en el segundo. La poesía es el lenguaje que fusiona todos estos elementos y les otorga una voz común.
Ángel Sobreviela es también reciente narrador, y también ensayista, autor de varios trabajos inéditos en el área de la reflexión crítica del presente. Se ha interesado también por el mundo del cine, de lo que es muestra su libro dedicado al cineasta ruso Andrei Tarkovski: ANDREI TARKOVSKI: DE LA NARRACIÓN A LA POESÍA (Fancy Ediciones, 2003).
Libros publicados: 
- “ANDREI TARKOVSKI: DE LA NARRACIÓN A LA POESÍA”. Publicado por FANCY EDICIONES en el 2003.
- “EPÍSTOLA DESDE CIMERIA”. Publicado por Huerga y Fierro editores / Poesía, en Diciembre del 2007.
- “ROMA”. Publicado en Olifante, Ediciones de Poesía, en Mayo del 2008.

Algunas conferencias:
- REVELACIÓN Y DESAFÍO (Palabras sobre Tarkovski). Universidad de Zaragoza, 2003. Publicada en la web “www.andreitarkovski.org“.
- LA POESÍA FÍLMICA EN TARKOVSKI (Una senda abierta en el último arte). Biblioteca de Aragón, 2004. Publicada en la web “www.andreitarkovski.org“.
- STEFAN GEORGE. (Sobre el poeta de dicho nombre). Biblioteca de Aragón, 2006.
- INÉDITOS E INAUDITOS: GABRIELE D’ANNUNZIO (1863-1938), participación con el colectivo ESPOLETA, Enero del 2009. Publicada en http://www.aaescritores.com/users/aae/blog/?p=872
OTROS DATOS:
- Una experiencia de animación cultural: participación en la organización y actos del homenaje al cineasta Andrei Tarkovski, realizado en la Universidad de Zaragoza en Noviembre del 2003.
- Participación en el libreto que acompaña la edición de lujo de la película Sacrificio, de Andrei Tarkovski, en DVD. Editada por CAMEO y WANDA FILMS, en el 2006.
Artículos de Manuel Martínez Forega acerca de Ángel Sobreviela:
http://forega.wordpress.com/2008/10/25/angel-sobreviela-epistola-desde-cimeria/
http://www.aaescritores.com/users/aae/blog/?p=421
En el blog de Antón Castro:
http://antoncastro.blogia.com/2008/060103-fragmentos-de-roma-de-angel-sobreviela.php
http://antoncastro.blogia.com/2008/090603-angel-sobreviela-poemas-y-proyectos.php